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Aficionados jicaraleños tienen “palco preferencial”

El cajón de un camión se convierte en la gradería perfecta para un grupo de aficionados del huracán de la península

Aficionados de Jicaral se la juegan para ver a su equipo en vivo cerca del estadio. Cortesía.

Un grupo de aficionados de Jicaral se la juega como los grandes para tirarse en primera fila los partidos del huracán de la península

Ante la imposibilidad de asistir al estadio de la Asociación Cívica Jicaraleña, debido a la pandemia, el cajón del camión de don Marvin Morales se convirtió en el palco perfecto para unos fiebres jicaraleños.

Dayana Morales comentó que su tata estaciona el chunche a un costado de la cancha y desde ahí observan cada encuentro de Jicaral como local, con una vista mucho mejor que la que tienen en la gradería.

“Como no podíamos entrar al estadio, a la esposa e hijas de don Diego Giacone (exasistente técnico del equipo) se les ocurrió que podíamos ver los partidos al lado atrás del estadio, donde hay unas caballerizas, pero desde ahí no se veía bien.

“Un día, Karla, la esposa de Diego, le pidió el camión a mi papá para ver los partidos y él aceptó. Ya ellos no están aquí, pero nosotros mantenemos la tradición”, manifestó.

Dayana comentó que el grupito de aficionados base es como de diez personas, a veces y que puede aumentar dependiendo de los permisos que conceda su padre pues el objetivo es no romper burbujas y evitar accidentes.

“Somos aficionados bien fiebres y apoyamos a Jicaral desde que estaba en segunda. Todos somos conocidos, se trata de don José Castillo, Ana Yanci y su hermano Lolo (no recordó el nombre); mi hermano Eliécer y su esposa Yamileth, mi sobrina Yahinara, un amigo nuestro Tatu (no recordó el nombre), mi papá y yo. A veces Lolo lleva a sus chiquitos, es un grupo bien sano, bien unido”, comentó.

Aficionados de Jicaral se la juegan para ver a su equipo en vivo cerca del estadio. Cortesía.

Ingenio

Dayana comentó que al inicio se sentaban en las tablas del camión y luego consiguieron un sillón, en el que se pueden sentar dos personas, espacios que aprovechan su cuñada, su sobrina y ella.

“Ya los espacios son fijos y si alguien más quiere llegar, le debe pedir permiso a mi papá, porque más de uno se ha querido subir sin permiso.

“En el partido contra Alajuelense, del 14 de febrero casi me pegan. Estaba sola con mi sobrina y más de una persona se quería subir al camión y como no los dejé me empezaron a tratar mal, pero al final logré que no pasara nada”, comentó.

La aficionada agregó que cuando juega un equipo grande, su papá debe estacionar el camión desde las 8 de la mañana para que no le quiten el campo y más de uno hasta le ha ofrecido plata para que lo deje subirse.

“Nos gusta acomodarnos hora y media antes de cada partido, porque así vemos cuando los jugadores calientan y todos los detalles previos al juego. Nos vamos bien almorzados y llevamos agua y refrescos, no tomamos licor por respeto a los niños y llevamos sombrillas y bloqueador solar, porque el sol es insoportable”, destacó.

Esta fiebre comentó que entre todos alientan al equipo y no sabe si dejarán de subirse al camión, una vez que se permita el ingreso a los estadios.

“La verdad es que desde el camión vemos mucho mejor que dentro del estadio, pero cuando reabran no sé si podríamos seguir porque cerrarían las calles, aunque la pasamos bien, en un ambiente tranquilo.

“En mi familia todos son liguistas, pero ahora Jicaral es primero. Es disfrutar algo que antes no podíamos. Nosotros los apoyamos desde que pulseaban el ascenso y es un equipo que queremos mucho, que está haciendo las cosas bien.

“Por ejemplo, Ana Yanci estuvo un mes sin ir al camión porque la habían operado y sufrió mucho durante ese tiempo. Ya luego pudo volver y al igual con nosotros está deseando que haya un partido en Jicaral, para apoyar”, finalizó.

Yenci Aguilar Arroyo

Yenci Aguilar Arroyo

Periodista egresada de la Universidad Latina. Escribe sobre temas nacionales. Tiene experiencia en comunicación estratégica y organizacional.