Sergio Alvarado.25 julio, 2018
Se notó que Froylán la pasó bien, su sonrisa se dejó ver muchas veces. Foto: Graciela Solís.
Se notó que Froylán la pasó bien, su sonrisa se dejó ver muchas veces. Foto: Graciela Solís.

Froylán “Cachorro” Ledezma, a sus 40 años, sigue demostrando el porqué muchos futbolistas ticos dicen que es el mejor jugador con el que compartieron en una cancha. La calidad del negrazo pareciera que no se marchita con la edad, ya que su potencia, habilidad, fuerza y buen remate siguen ahí, como en sus mejores tiempos como rojinegro.

El Cachorro dijo, en las pocas entrevistas que dio antes y después de la despedida de Pablo Gabas, que la única razón por la que estaba en la cancha era para acompañar y homenajear al argentino, quien le insistió muchísimo que estuviera en la despedida. ¡Por dicha le hizo caso! Habría sido una tristeza no ver al exdelantero este miércoles.

“Vine solo porque era Gabas, nada más por eso”, indicó.

Desde antes de iniciar el partido, Froylán ya llamaba la atención, más cuando se paraba al lado de su hijo Juan Pablo, quien juega en la U-13 de Alajuelense, ambos son como dos gotas de agua.

“No hay quite, tenemos la misma cara”, dijo el exartillero, siendo la única respuesta que nos dio de su vida personal.

Vea usted y diga si el Cachorro y su hijo Juan Pablo no son como dos gotas de agua. Foto: Graciela Solís.
Vea usted y diga si el Cachorro y su hijo Juan Pablo no son como dos gotas de agua. Foto: Graciela Solís.
Golazo incluido

A la media hora de mejenga, Ledezma se llevó la pecosa por la derecha, hizo un pique como de 40 metros y, antes de entrar al área, le metió un balazo a la pecosa. Un remate imposible para Patrick Pemberton, quien sin importar que era un partido de homanaje se lanzó con todo, pero el tiro iba muy bien colocado, no había nada que hacer.

La afición celebró ese gol como si fuera de campeonato, pero la euforia fue más allá, se puede decir que el Cachorro le robó un poco de protagonismo a Gabas. Los manudos estaban como locos con él.

Tanto fue así que cuando terminó el partido y la gente invadió la cancha para dar la vuelta olímpica junto al argentino, Froylán recibió una avalancha de aficionados que le pedían fotos y saludos, en eso estuvo al menos media hora, de hecho fue el último jugador en salir de la cancha.

Después, cuando lo esperamos para hablar un poco sobre el partido, Froylán siguió bajándole el piso a su talento pues quería honrar a su compañero, pero igual no hace falta que diga nada, en la cancha quedó claro que su calidad sigue intacta.

Para ponerle la cereza al pastel, Ledezma marcó un golazo. Foto: Graciela Solís.
Para ponerle la cereza al pastel, Ledezma marcó un golazo. Foto: Graciela Solís.

“Diay ahí todavía me la juego más o menos, creo que todavía queda algo de magia, lo importante es que Pablo la pasara bien. Acá es de agradecerle a la gente, el cariño uno se lo gana, yo también le tengo gran cariño a esta afición. Les digo que sigan apoyando y viniendo al estadio para ver si llegamos a ser campeones”, destacó el Cachorro.

Lo último que le pudimos preguntar a Froylán es lo que muchos quisieran saber: ¿Qué ha sido de su vida? ¿A qué se dedica? ¿Por qué vive en Panamá? En ese momento volvió a ser el mismo Cachorro de siempre porque no nos soltó nada, solo sonrió y nos dijo: “Hasta luego, que les vaya bien”.

Quedará en el misterio qué hace Ledezma, pero en lo que nadie tiene duda es en que su talento que no se apaga con el tiempo.