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Minor Álvarez pasó de disputar la final de segunda a ser titular en la final de primera

El entrenador que lo potenció en segunda división, Cristian Salomón, dice que no ha llegado a su techo

Minor Álvarez, portero del Herediano, estaba disputando hace, aproximadamente un año, la final de la segunda división con Juventud Escazuceña y hoy, once meses y dos equipos después, es el portero titular en la final por el título de primera división.

Álvarez está pasando un buen momento y en el compromiso del domingo ante Saprissa, en el partido de ida de la final, fue protagonista con un par de intervenciones que dejaron a los morados con las ganas de cantar otro pepino.

Incluso, si la S ganó 3-2 y no por un marcador más abultado fue gracias a un par de tapadones que se jaló el portero florense.

El guardameta le quitó un gol a Mariano Torres en un tiro libre sensacional al minuto 50 y dos minutos después le tapó un remate a Jimmy Marín en una jugada individual que hubiera sido un golazo.

En el resto de partido, Álvarez cumplió a cabalidad y en los goles no tuvo responsabilidad alguna.

Después de salir de Juventud Escazuceña y antes de llegar a Herediano, el portero también tuvo una destacada actuación con Limón.

Otra mentalidad

Cristian Salomón, quien fue el técnico de Juventud Escazuceña cuando llegaron a la final y que perdieron contra Sporting, cuenta que Álvarez era muy conformista y lograron cambiarle ese chip.

“Me sorprendía que un portero con las virtudes de Minor, con ese biotipo, estuviera en segunda división. A medida que uno lo conocía nos fuimos dando cuenta que no pasaba por su mejor momento, no en lo futbolístico, sino que no sabía hacia dónde iba, estaba en una zona de confort, tranquilo”, relató Salomón.

Con lo que le decía el entrenador y el resto del cuerpo técnico, Minor se fue convenciendo de que no había tocado techo y que con 30 años aún tenía un potencial enorme para crecer.

“Es un portero que entre más partidos consecutivos tenga seguirá creciendo. En la última parte con nosotros no solo cumplía con defender debajo del arco, que es su trabajo, sino que explotó otras virtudes como la pegada de pelota que tiene, patear penales y tiros libres”, añadió.

Además, dice que no solo tiene pegada, sino que saber jugar con ambas piernas, cualidad que no se encuentra fácilmente en un jugador de campo y mucho menos en los números uno.

“No es que se va a burlar a un rival, pero se perfila bien para poder salir jugando de la misma manera con la izquierda que con la derecha y eso es muy raro verlo en un portero”.

Incluso, Salomón dijo que Minor al principio era un muchacho introvertido, que no se involucraba tanto en el camerino, pero que conforme fue adquiriendo confianza, se convirtió en un líder con voz de mando dentro del equipo.

“En nuestro equipo apenas llegó era apartado. No participaba, pero a medida que fue interactuando y obteniendo confianza, lo hacíamos participar mucho más en muchas de las actividades del día y de la semana para que participara más de la gestión del juego. Él se fue convenciendo de que aún puede dar mucho y le digo, puede crecer más”.

Eso sí, Salomón cree que Minor aún debe pulir un aspecto específico para ser más completo.

“Debe mejorar su juego aéreo por su fortaleza física, ya lo ha mejorado, pero debe hacerlo más porque en partidos determinantes como el que se va a jugar el miércoles, puede obtener ventajas”.