Marcelo Poltronieri.20 enero

“Es el arranque del torneo, y como le dije a los muchachos, no hay nada que reprocharse”, fueron las palabras de Andrés Carevic luego de que la Liga no pudiera vencer en casa a Herediano este domingo.

Don Andrés, ¿está seguro que no hay nada que reprocharse?

Tengo un profundo respeto por su trabajo, no lo conozco personalmente, pero parece ser educado y buena gente, o como llamamos acá, un jefe pura vida.

"Don Andrés, el tico (en cualquier ámbito) es muy capaz, pero suele confundir la libertad con el libertinaje". Fotografía José Cordero

Sin embargo, disculpe que me tome el atrevimiento de darle un consejo. Con el tico, a veces, no se puede ser taaaan buena gente. Sobre todo si usted está a cargo.

El tico (en cualquier ámbito) es muy capaz, pero suele confundir la libertad con el libertinaje.

Es un poquito vago y si no nos marcan la cancha, corremos fuera de ella. Nos encanta vivir al límite: pasar cuando el semáforo está en amarillo, llegar tarde a donde sea y llevarla al suave. Usted sabe, llevarla pura vida.

Por eso cuando nos exigen mucho, nos resentimos.

Entonces, si usted quiere ver la mejor versión de un costarricense, tiene dos opciones: o le exige hasta que lo logre, o lo “muerde”, como decimos popularmente, porque en ser picados sí somos potencia mundial.

Si no me cree pregunte por el antecedente de la nieve en Denver o por el grupo de la muerte en el Mundial de Brasil.

Por eso, don Andrés, yo no vengo a pedirle que agarre a sus jugadores y los linche si fallan un gol en el entrenamiento, que les jale las orejas o les grite, pero sí que no los alcahuetee diciendo: “no hay nada que reprocharse”, cuando sí hay demasiado que corregir.

Sí hay mucho que reprocharse puesto que el equipo viene de perder un título, en gran medida, porque no aprovechó el tanate de opciones de gol que generó.

Sí hay mucho que reprocharse porque todavía se siguen cometiendo errores en todas las líneas.

Sí hay mucho que reprocharse porque en los últimos tres partidos se remató a marco (o fuera de él) en más de 40 ocasiones y solo se anotaron cinco goles.

Sí hay mucho que reprocharle al jugador que dispara 20 veces a portería y no lleva un solo gol en tres partidos. Al que no mete un centro bueno cuando se dedica a eso y al que no da un pase certero, cuando para eso se le paga.

Sí hay mucho que reprocharle a unos jugadores que llevan seis años sin ser campeones pese a que la afición nunca los ha abandonado.

Y sí hay mucho que reprocharle a los futbolistas que hablan más frente a las cámaras que dentro de la cancha.

Los buenos líderes felicitan en público y corrigen en privado, en eso estamos de acuerdo. Pero tampoco le venda a la afición un discurso de que todo está bien, cuando no es así y de que no hay nada que reprocharse cuando le acabo de ejemplificar que sí.