.16 mayo
Ambiente en las calles de Puntarenas previo al duelo de vuelta de la final de la Liga de Ascenso.
Ambiente en las calles de Puntarenas previo al duelo de vuelta de la final de la Liga de Ascenso.

¿Don Randall qué hubieran dicho sus compañeros y colegas Juan Ulloa, Adrián Méndez, Cristian Sandoval, Fabián Borbón, Douglas Sánchez, José Andrés Soto, quienes libraron duras batallas contra el covid-19 al ver el molote de porteños en las calles la noche del sábado antes del partido contra los guanastecos?

Randall Vargas me hubiera encantado que antes de que usted en TD Más se pusiera a defender lo indefendible, por quedar bien con el equipo porteño por los derechos de exclusividad que tiene con la empresa en la que usted trabaja, les hubiera preguntado a estos periodistas sobre lo que estaba ocurriendo.

Aplaudo a las autoridades por suspender la final que se iba a jugar a las 9 p.m. La hora no fue antojadiza, fue pensada para precisamente evitar esos molotes en momentos en que el covid 19 está desatado y tuvo al borde de la muerte a varios colegas suyos y se llevó la vida de Oswaldo Alvarado.

Esos puños de gente, don Randall, no fueron por el operativo de Tránsito o porque la Perla del Pacífico solo tiene una entrada, como usted lamentablemente dijo.

Eran aglomeraciones de porteños a pie (muchos sin mascarillas) y en carro que ya habían empezado la fiesta, y para muestra un pequeño botón don Randall: el Sr. alcalde Wilber “Chicho” Madriz, a quien la pachanga le quedó grande. A él lo pescaron manejando pasado de tarmarindos, la alcoholemia dio positiva, y le bajaron las placas. Sin duda don Chicho dando el gran ejemplo.

Fue la gente, fueron los aficionados que no quisieron entender que el asunto es serio. Por actitudes como esas, por gente que defiende lo indefendible, es que hay miles de hogares de luto.

Mano dura es lo que urge, y al menos hubo una pequeña muestra.