Sergio Alvarado.21 agosto
Venegas abrió desde el punto penal la senda del gol que se complicó en un momento para el Saprissa. Foto: Rafael Pacheco
Venegas abrió desde el punto penal la senda del gol que se complicó en un momento para el Saprissa. Foto: Rafael Pacheco

Sin sudarse mucho, pero con un marcador que se quedó corto, Saprissa derrotó 2-0 al Águila de El Salvador este miércoles en el partido de ida de los octavos de final de la Liga Concacaf.

Para Wálter Centeno y su combo, a pesar de la victoria, puede quedarles un sinsabor porque estaba para más, pero al final se tuvo que conformar con las que pudo hacer, que fueron sólo dos.

El Monstruo entró desde el primer minuto con la mentalidad de desplumar al Águila, a impresionarlo con su juego, el ambiente en la Cueva y el rugir de su afición, que si bien no fue mucha este miércoles, fue tan escandalosa como siempre.

Los 10 primeros minutos de la mejenga hablan claramente de la disposición con la que entró el Monstruo, pues en ese ratico, generó cinco oportunidades claras, tres tiros de esquina y el portero rival Benji Villalobos ya era figura.

No estamos hablando de Benji, el de Súper Campeones, la caricatura japonesa de fútbol de los 80, pero sus intervenciones fueron igual de buenas que las del personaje animado.

Benji Villalobos acabó como la versión de Wish del famoso Benj Price de Super Campeones Foto: Rafael Pacheco
Benji Villalobos acabó como la versión de Wish del famoso Benj Price de Super Campeones Foto: Rafael Pacheco

La dinámica del partido era muy clara, Saprissa era el dueño de la bola, mientras que los cuscatlecos estaban parados atrás aguantando el chaparrón desde el primer cuarto de hora.

Al visitante parecía que la pecosa le quemaba cuando la tenía en los pies y la perdía en segundos, para irse de nuevo atrás mientras que los morados se inventaban alguna otra forma de generarles peligro.

Por la derecha, por la izquierda, por el centro, la S atacaba por todos los frentes y conforme pasaban los minutos la pregunta de cuándo lograría abrir el marcador, se hacía más grande.

Antes de abrir el marcador, los morados mandaron tres remates rozando el palo, sin embargo, el mayor de los sustos lo pegó el Águila con un bombazo al palo que mandó el salvadoreño Freddy Espinoza, al 29′.

Si los visitantes hubieran metido ese tiro, el único que consiguieron en el primer tiempo, ahí sí es cierto que los 11 jugadores se hubieran ido a parar debajo del marco.

Paté puede salir contento con la victoria, pero su equipo estaba para mucho más este miércoles. Foto: Rafael Pacheco
Paté puede salir contento con la victoria, pero su equipo estaba para mucho más este miércoles. Foto: Rafael Pacheco

Para justicia del partido y beneficio de los nacionales, finalmente cayó el primero, el que generalmente suele ser el más difícil ante este tipo de rivales, anotado por Johan Venegas a los 37 minutos, desde el punto de penal.

Fue muy curiosa la forma para llegar al penal, porque originalmente Cristhian Bolaños anotó y los morados hasta celebraron el tanto, pero el árbitro canadiense David Gantar se fue a hablar con su asistente y cambió todo.

Un gol anulado terminó convirtiéndose en un penal, al mejor estilo de las mejengas de barrio, oportunidad que el Cachetón no desaprovechó con un buen toque y engañando al arquero.

Cuando iba a terminar el primer tiempo, el marcador se ajustó un poco más a lo que merecía el partido, cuando Michael Barrantes marcó el 2-0 al 45, con un toquecito abajo del marco, después de la asistencia de Luis José Hernández.

Para una etapa inicial que Saprissa terminó con 10 remates y un 75% de posesión de balón, el resultado más bien se quedó cortísimo, era para terminar por los menos 4-0.

Al arrancar el segundo tiempo vimos el mismo partido, ni siquiera la desventaja hizo que los salvadoreños salieran un poco de atrás y buscaran un golcito que los metiera de lleno en la serie, más con la regla del gol de visitante en la mesa.

Lo que sí apareció mucho más fue el juego brusco de los cuscatlecos, quienes se excedieron en fuerza y barridas ante un rival que de viaje era mucho mejor que ellos.

Casi al cierre, las Águilas casi sacan oro con una jugada de gol clarísima, cuando el volante Diego Coca falló una opción bajo el marco que probablemente irá pensando en el avión a El Salvador.

Por más que la pulseó con Manfred Ugalde en su regreso con la S, después de la sanción que cumplió en el torneo nacional, no hubo chance para más en una noche en la que tuvo para desplumar al Águila y apenas le fracturó un ala.