El Novelón

Bala que pasó a un milímetro de su corazón le cambió la vida y le dio un nuevo propósito

Daniela es un verdadero milagro y un ejemplo de superación, su sueño es cambiar las vidas de otras personas con su testimonio

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Daniela Calero, sobreviviente a balacera en Terramall. Foto cortesía Daniela Calero.

Una bala que pasó a un milímetro de su corazón y atravesó sus pulmones cambió para siempre la vida de Daniela Calero Fernández, quien como consecuencia del disparo perdió la movilidad de las piernas.

La noticia de que no podría volver a caminar fue uno de los golpes más duros que ha recibido Daniela, de 33 años; sin embargo, incluso en medio del dolor que sentía descubrió un nuevo propósito para su vida, enfocado en ayudar a los demás.

“Antes yo soñaba con ser ingeniera industrial y lo único que quería era plata, tener buena estabilidad económica y éxito profesional, pero cuando me di cuenta de que ni teniendo la mayor fortuna del mundo iba a poder caminar de nuevo, descubrí que no era por ahí”, explica.

“Descubrí que mi segunda oportunidad de vida era para servir a los demás, fue cuando empecé a buscar una profesión y metas que no incluyeran enriquecerme, sino que alimentaran mi espíritu y me hicieran sentir que mi vida valía la pena”.

El giro de 180 grados en la vida de Daniela empezó la tarde del domingo 29 de setiembre del 2019, cuando en el parqueo del centro comercial Terramall, en Cartago, dos hombre en moto atacaron a balazos a su jefe, Marcelo Torres González, quien era el vicepresidente del equipo de fútbol U Universitarios y falleció poco después de ser hospitalizado.

Daniela quedó en medio de los disparos y recuerda aquel trágico día como si hubiera sido ayer. En su mente quedó grabado el momento exacto en el que estuvo cara a cara con los gatilleros, quienes no han sido detenidos.

“Ese día teníamos partido contra Cartago, mi jefe quería que toda la directiva fuera, entonces yo me fui con la esposa de él en el carro de ella y él se fue en el bus de los jugadores. Vimos el partido y todo estuvo tranquilo.

“Después del partido, como a la una de la tarde, él (Torres) dijo que fuéramos a almorzar a Terramall, entonces nos montamos en el carro de él, íbamos la esposa, el guardaespaldas y yo”.

Llegaron al estacionamiento del centro comercial y empezaron a caminar hacia el edificio, en ese momento --recuerda Daniela-- la esposa de Torres dijo que se le había olvidado el celular en el carro y se devolvió a recogerlo junto con el guardaespaldas.

“Ellos venían caminando como diez metros detrás de nosotros (Daniela y Torres) y es cuando ella (la esposa) nos grita que cuidado con la moto. Yo me volteé y vi a dos tipos con cascos en una moto y al segundo siguiente solo recuerdo que estaba tirada en el suelo, con la cabeza destapada y con el brazo sangrando porque la bala me entró por el hombro izquierdo”.

Voz le dio fuerzas

Dice Daniela que fue cuando quedó en el suelo que escuchó los disparos contra su jefe; ahí entendió lo que acaba de pasar.

“Estando en el piso ya dejé de sentir las piernas, fue instantáneo, y en ese momento se acercaron dos personas que yo digo que fueron ángeles, porque estuvieron conmigo y no me dejaron cerrar los ojos”.


—  “Siento que Dios realmente tiene un propósito para mi vida y no quería que muriera ahí, entonces aquí me tiene todavía”, dijo Daniela Calero.

Ahí, acompañada por esas dos personas, lo único que pasaba por la mente de Daniela era que moriría en ese parqueo, lejos de su mamá y de sus hermanos. Detalla que toda su vida pasaba frente a sus ojos sin que ella pudiera hacer nada.

“Cuando estaba en el suelo dije que me iba a morir, pero de pronto una voz dentro de mi corazón me dijo ‘o, no es hoy’ y en ese instante sentí una fuerza inmediata. Yo no perdí la consciencia en ningún momento, aun cuando estaba con los pulmones colapsados”.

Daniela Calero, sobreviviente a balacera en Terramall. Foto cortesía Daniela Calero.

Esa voz, que ella asegura que fue la de Dios, le dio fortaleza para mantenerse con vida hasta que llegaran los cruzrojistas, que la llevaron de emergencia al hospital Calderón Guardia.

En cuanto a los dos ángeles que estuvieron con ella en el parqueo, Daniela cuenta que tiempo después la contactaron y que para ella fue algo muy especial ponerles un rostro y un nombre.

Un milímetro entre la vida y la muerte

Después del ataque, Daniela pasó mes y medio internada en cuidados intensivos y medio mes más en salón. En el hospital consideraban un milagro que hubiera sobrevivido.

La única bala que la impactó le entró por el hombro izquierdo, atravesó sus pulmones, la médula espinal y salió por debajito del hombro derecho.

“En realidad el daño no fue nada, porque era una bala calibre cuarenta, que es una bala supergrande y yo soy bien pequeña y delgadita. Los doctores no se explican cómo una bala tan gruesa, y que es explosiva, recorrió todo mi cuerpo.

“Me pasó a un milímetro del corazón y la onda expansiva no me desgarró la aorta, entonces yo digo que definitivamente esa fue la mano de Dios guiando esa bala para que no me hiciera más daño”.


—  "Pasé de todo, paros respiratorios, paros cardíacos, colapsos de pulmones, operaciones, negligencias, prácticamente estaba para morirme todos los días", dijo Daniela Calero.

Mientras estaba en el hospital, Daniela recibió la noticia más dura de su vida, algo que --dice-- supera incluso al disparo que recibió.

“El director de cuidados intensivos me dijo ‘tengo que hablar con vos’, cuando lo vi con esa seriedad yo lo sentí en mi cuerpo y le dije ‘¿verdad que no voy a volver a caminar?’ y me dijo con toda la frialdad del mundo ‘nunca más’”.

El mundo se le vino encima porque ella siempre había sido una mujer muy independiente y le estaban diciendo que iba a necesitar ayuda para cosas tan sencillas como o acomodarse en la cama.

“De hecho me dijeron que yo no me iba a recuperar de como yo estaba, que así iba a quedar y prácticamente me acostaban en la cama en una posición y yo ni siquiera podía darme la vuelta. Pero después de dos años y medio yo soy una persona independiente de nuevo, ya no dependo de que me hagan absolutamente nada, pese a que tengo las mismas condiciones, pero tengo una independencia que no es normal para mi condición”.

Segunda oportunidad

Daniela tardó cerca de tres meses en entender que Dios le estaba dando una segunda oportunidad para que hiciera grandes cosas y que lo sucedido aquel domingo no era un castigo, ni nada parecido.

“Empecé a agarrarme mucho de Dios, al principio yo preguntaba qué había hecho para que me quitara todo lo importante en mi vida. Pero cuando entendí que no era algo me había pasado a mí, sino que era algo que estaba pasando para mí fue cuando entendí que esto era un proceso que iba a ayudarme a pulirme y a sacar cualidades que todavía no había descubierto”.

Con la ayuda de Dios empezó a salir adelante y se dio cuenta que a través de su testimonio muchas personas alrededor suyo empezaron a ser tocadas, cambiaron sus hábitos y cuidaron más de su vida. Fue ahí cuando tuvo claro cuál era su propósito con la segunda oportunidad que recibió.

“En medio de todo lo difícil también he tenido partes muy buenas y de mucho provecho. Me puse a estudiar sicología, encontré mi pasión, porque pasé por un montón de facultades y nunca encontré una carrera que me apasionara y cuando pasó esto decidí que mi vida sirviera para ayudar a otros.

“También estoy estudiando teología porque me gustaría mucho entrelazar ambas carreras para poder ayudar. Mi plan en algún momento es poder formar líderes que tengan sus ministerios y puedan formar a líderes conscientes, con espíritu, pero también con bases sicológicas buenas. Me gustaría un equipo robusto de trabajo para ayudar en la salud mental de las personas”.

Perdonados

Aunque suene increíble, Daniela dice que ella ya perdonó a quienes la balearon; eso sí, aún está a la espera de que se haga justicia por la muerte de su jefe y por lo que ella sufrió en la balacera.

“Ha sido una de las partes más difíciles (perdonarlos), al día de hoy todavía oro por ellos, porque me imagino qué clase de vida pudieron tener ellos, cuánta carencia de amor pudieron haber tenido para llegar a dedicar sus vidas a destruir las de otras personas.

“Independientemente de lo que nos hagan las personas, Dios nos manda a amar al prójimo, no a juzgarlo ni a odiarlo. Entonces entendí que mi labor es pedir que la misericordia de Dios los alcance y que tengan un encuentro con Él para que se den cuenta de que ese estilo de vida no es el correcto”


—  "Desde hace dos años no veo que se haga nada por el caso, pero a pesar de eso sé que Dios es justo y que de la justicia de Él nada se escapa", dijo Daniela Calero.
Daniela Calero, sobreviviente a balacera en Terramall. Foto cortesía Daniela Calero.

La Teja consultó al Ministerio Público sobre el avance de este caso y esto fue lo que respondieron: “La Fiscalía Adjunta contra el Narcotráfico y Delitos Conexos indicó que el caso se encuentra en investigación, en coordinación con el OIJ. Debido a que el caso está en una fase privada no es posible brindar mayores detalles”.

La situación judicial preocupa a Daniela, pero asegura que ha puesto todo en manos de Dios, se ha enfocado en seguir avanzando en su nuevo propósito e incluso tiene la idea de publicar un libro sobre su experiencia para así ayudar a otros.

“Yo les puedo decir a las personas que no hay problemas que no se puedan solucionar, que siempre y cuando estemos agarrados de la mano de Dios podemos superar cualquier situación, porque pese a que sea una situación difícil, nuestra felicidad y estabilidad emocional no van a depender de las circunstancias de la vida, sino de cómo decidamos enfrentarlas”.

Daniela Calero, sobreviviente a balacera en Terramall. Foto cortesía Daniela Calero.
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