El Novelón

Valiente mujer superó matrimonio infernal en el que su vida siempre estuvo en riesgo

Flor Conejo actualmente es una exitosa empresaria con un negocio dedicado a confeccionar cajas de madera que han sido enviada a decenas de países

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Flor Conejo superó un matrimonio de infierno y se convirtió en empresaria. Foto cortesía Flor Conejo.

En apenas cinco meses del 2022, cinco mujeres han sido asesinadas por sus parejas en Costa Rica, un dato que estremece el corazón de Flor Conejo, una mujer que vivió durante siete años con la muerte respirándole en la nuca por culpa de su esposo y por eso ella quiere que todas las que están viviendo ese infierno conozcan su historia y rompan ese ciclo de violencia.

Con tan solo 18 años, Flor Conejo creyó que al casarse con el hombre que en ese momento era el amor de su vida dejaría atrás una infancia llena de dolor para empezar a vivir un cuento de hadas.

Nada más alejado de la realidad, las cosas no se dieron como ella esperaba, pues tras casarse por lo civil se desató un infierno para su vida, pues ese hombre que le prometió amor eterno reveló su verdadero rostro y durante seis largos años atentó contra su vida en varias ocasiones.

“Fue un noviazgo de seis meses, durante ese tiempo fue un ángel, una cosa preciosa, bella, amorosa, jamás se vio la persona que en realidad era. Nos casamos solamente civil y hasta que yo firmé me di cuenta que él era divorciado, luego a los tres o cuatro días fue que empezaron las agresiones, se transformó”, recordó.

Durante ese matrimonio de infierno, Flor supo lo que era sentir el frío acero de un cuchillo sobre su garganta, también lo que era soportar golpizas con tal de proteger a las dos pequeñas hijas que tuvo con ese hombre.

Afortunadamente, Conejo logró romper ese ciclo de violencia y actualmente, con 54 años, es una mujer muy feliz, que a punta de esfuerzo y lucha sacó adelante a su familia y se convirtió en toda una empresaria.

“El poder recordar todo eso y darlo como testimonio para mí es una bendición, porque yo puedo decirle a estas mujeres que están siendo agredidas que sí hay salida, pero primero hay que agarrarse de Dios”, dijo Flor.

“Si se puede salir adelante sin necesidad de estar a la par de un agresor, de hecho se puede hacer mucho más, porque estando con un hombre así una mujer no puede hacer nada”,

—  Flor Conejo.
Flor Conejo superó un matrimonio de infierno y se convirtió en empresaria. Foto cortesía Flor Conejo.

Infancia muy dura

Flor contó que su vida no ha sido nada fácil, pues desde que era una niña fue víctima de agresiones sexuales. Cuando tenía cinco años fue violada por un peón que trabajaba en la finca de sus papás, ubicada en Arenal Viejo de San Carlos, y luego fue abusada por un familiar muy cercano a ella.

“Traté de decírselo a mi mamá, pero ella dijo que no podía decir eso, pero luego entendí que mi mamá también era víctima de violencia, pues mi papá le daba golpizas terribles y por eso ella no quería que dijera nada”.

Las agresiones no terminaron ahí, cuando Flor tenía 13 años su mamá, que ya se había separado de su papá, se casó con otro hombre y por ese motivo se fueron a vivir a la zona sur del país. Según Conejo, ese hombre también intentó aprovecharse de ella, pero como no lo logró pasaba golpeándola, especialmente en las piernas.

“La he vivido y la he pasado horrible, pero Dios ha cambiado mi vida y cada una de esas experiencias ha sido una enseñanza para mi”.

—  dijo Flor Conejo.

Inició otra pesadilla

A los 18 años, Flor conoció en Buenos Aires, zona sur del país, al hombre que seis meses después se convertiría en su esposo, fue amor a primera vista.

Conejo contó que este le llevaba 16 años (en ese momento él tenía 34 años) pero como ella era una joven muy inocente no le prestó mayor importancia a esa situación.

Flor Conejo superó un matrimonio de infierno y se convirtió en empresaria. Foto cortesía Flor Conejo.

Esos seis meses de noviazgo fueron como un cuento de hadas para Conejo, todo era felicidad, por eso es que ella no lo pensó dos veces en aceptar su propuesta para que se casaran lo antes posible. El matrimonio civil se dio en enero de 1988.

“Yo me casé pensando que, gracias a Dios, toda mi vida iba a cambiar, que todo iba a ser diferente, pero al final terminó siendo un infierno, si no fue igual a lo que ya había vivido fue peor”, añadió.

En cuestión de cuatro días su esposo mostró su verdadero rostro y desde ahí empezaron los desprecios, las humillaciones y las agresiones. Según Flor, cosas tan sencillas como que no le gustara la comida que ella hacía detonar todas esa agresiones.

“Él me hacía pasar hambre, no me dejaba trabajar porque me decía que yo debía permanecer en la casa, entonces traté de sujetarme al deseo de que en algún momento él iba a cambiar, pero era mentira, porque un agresor no cambia nunca”.

Temía por sus hijas

A los cuatro meses de haberse casado, Flor quedó embarazada de su primera hija, esta situación no evitó que su esposo la siguiera agrediendo. Un año después nació su segunda hija y la situación siguió igual por no decir que empeoró.

“Con un brazo cubría a una de mis hijas y la abrazaba y con el otro protegía a mi otra hija, entonces la cara me quedaba descubierta para que él me golpeara”.

Flor Conejo superó un matrimonio de infierno y se convirtió en empresaria. Foto cortesía Flor Conejo.

Mientras Flor se aferraba a la esperanza de que su esposo cambiara, las agresiones iban en aumento, por lo que ella empezó a temer por su vida y la de sus hijas, no deseaba que ellas se quedaran sin su mamá.

“Él en tres o cuatro ocasiones me puso un cuchillo en el cuello, se siente horrible, porque no sé si lo que uno siente es como un frío, un calambre o un ardor. Donde iba jalando el cuchillo yo me decía que ya es todo, porque si lo hacía con un poquito más de fuerza me mataba”, detalló.

“Tres o cuatro meses después de casados yo quedé embarazada y aún estando embarazada él me golpeaba la cara, me daba patadas, me hacia aguantar hambre”.

—  contó Flor Conejo.

Conejo relató que una de las situaciones más difíciles que vivió fue cuando su esposo la encerró a ella y a sus dos hijas en una casa en Desamparados sin nada que comer, por lo que tuvo que romper el cielorraso para escapar y pedirle ayuda a su mamá.

“Mi mamá logró ir a Desamparados para pedirle a un juez que enviara a la Policía a ayudarme a salir de ahí. Pasaron más o menos diez días cuando ya la policía actuó”.

Rescatada por la Policía

Luego de que la madre de Flor dio a conocer la situación que ella estaba viviendo, la Policía llegó a su casa para llevársela junto a las niñas, pero en ese momento ocurrió algo inesperado con su entonces esposo.

“La Policía logró sacarme de la casa, pero él agarró a mi hija mayor, que en ese momento tenía casi cuatro añitos, y le puso un cuchillo en el cuello.

“Él decía, ‘si ella (Flor) se va yo mato a la niña’, entonces los policías hablaban con él para tratar de calmarlo. Yo agarré a mi otra hija y un policía me sacó al corredor, los otros dos policías se fueron acercando a él poco a poco y entonces uno de ellos logró arrebatarle a la chiquita y me la tiró a mí”.

Flor Conejo superó un matrimonio de infierno y se convirtió en empresaria. Foto cortesía Flor Conejo.

“Él me decía ‘si usted se va jamás va a poder salir adelante, porque usted no puede ser nada sin mí’, y ese día le respondí que yo sí lo iba a lograr”,

—  dijo Flor Conejo.

Conejo recordó que ese día abandonó ese lugar con sus dos hijas solo con lo que llevaba puesto, pero nada de eso le importó, pues ella tenía la mentalidad de que debían empezar algo nuevo alejado de ese hombre.

“Él me dio persecución por más o menos tres años, yo me fui a vivir con mi mamá a San Isidro de Heredia y él llegaba a gritarme cosas, me decía que habláramos, pero luego se ponía violento, entonces teníamos que llamar a la Policía. Hasta después de tres o cuatro años que ya él se juntó con otra mujer empezó a bajar la persecución”.

Finalmente, Flor logró divorciarse de ese hombre en setiembre de 1995.

No dejó de luchar

Tras ponerle fin a un matrimonio de pesadilla, Flor estaba decidida a iniciar una nueva vida con sus hijas, por eso la pulseó vendiendo empanadas, ceviche y arroz con leche, así llevaba sustento a su hogar.

Luego de eso, en el 2010, se fue a vivir a Palmares de Alajuela con la idea de poner una floristería y aunque al final ese negocio no fue rentable, de ahí nació la iniciativa que hoy es la que le da de comer a toda su familia.

Flor Conejo superó un matrimonio de infierno y se convirtió en empresaria. Foto cortesía Flor Conejo.

“De repente me surgió la idea de empezar a fabricar cajitas de madera, porque en Palmares los que hacen muebles botan demasiada madera a la que se le puede dar uso.

“Arranque prácticamente con una caladora pequeña y una lijadora manual, que fue lo que le pedí de regalo a mis hijas en ese momento. Fue dificilísimo porque es un área prácticamente solo de hombres”, recordó.

Flor y sus hijas tuvieron que esforzarse y hacer muchos sacrificios para sacar adelante su negocio, incluso llegaron a no tener qué comer, pues la platita que recibían la usaban para comprar materiales y así sacar adelante los pedidos que iban recibiendo.

“Trabajábamos en una bodeguita en San Isidro de Heredia que una señora nos alquiló baratísimo, era un barreal, nos pasaban ratones por encima, pero ahí estábamos luchando”.

Eco-Tiquicia

Con mucho esfuerzo, doña Flor y sus hijas dejaron atrás esa pequeña bodega hasta finalmente tener su propio tallercito en Moravia y una tienda en San José, así fue como nació “Cajas de madera ECO-Tiquicia”, un negocio que en abril cumplió nueve años.

“Hace cuatro años fue cuando empezamos a ver las cosas más estables. Yo siempre he puesto a Dios en primer lugar.

“Un día me hinqué con un llanto que salía de lo más profundo de mi alma y le dije, ‘Señor, te lo suplico con todo mi ser, que de hoy en adelante nunca más tengamos que salir a ofrecer nada sino que la gente, las empresas, las floristería nos llamen, dicho y hecho, así empezó a pasar”, detalló.

En Chepe

—  Actualmente doña Flor cuenta con una tienda ubicada en San José, en Avenida 8 por los Tribunales de Justicia. Si usted desea adquirir alguno de sus productos puede contactarla al teléfono 6208-6364
Flor Conejo superó un matrimonio de infierno y se convirtió en empresaria. Foto cortesía Flor Conejo.

Conejo explicó que ECO-Tiquicia destaca porque todos los productos son fabricados por mujeres, quienes junto a ella y sus hijas se encargan de la selección de la madera, los cortes, pulidos, armados y detalles finales.

“Nosotros fabricamos cajas de madera para todo tipo de regalo, de hecho hemos hasta hemos fabricado cajas para exhumar cuerpos, lo que el cliente necesite nosotros lo fabricamos.

“Gracias a Dios hemos enviado cajas a muchos países, con decirte que en el Vaticano hay dos cajas mías (pedidas por clientas para ser entregadas con regalos al Papa), lo que para mí es todo un orgullo”.

Ante los casos más recientes de mujeres que lamentablemente han perdido la vida a manos de sus parejas o exparejas, Flor dijo que ninguna mujer debe soportar maltratos ni humillaciones y que todas tienen la fuerza necesaria para cortar ese ciclo de violencia.

“Todas las mujeres sabemos hacer algo, entonces es arrancar y tomar la decisión, sabiendo que yo valgo, que yo soy una mujer creada a imagen y semejanza de Dios entonces puedo salir adelante.

“No necesitamos vivir en ese ambiente, porque es algo tan oscuro que lo hace sentir a uno que no vale nada, pero realmente nosotros valemos demasiado”.

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