Farándula

Cantante rusa se vistió de vendedora de comida para lograr escapar de su país

Maria, conocida como Masha, líder del grupo musical Pussy Riot, consiguió salir de su país tras dos intentos frustrados.

Maria Alyokhina abandonó el celular para evitar ser rastreada, se puso un traje verde de repartidora de comida a domicilio y logró lo que se proponía: escapar de una Rusia cada vez más represiva con la oposición a las políticas de su presidente, Vladimir Putin.

Maria, conocida como Masha, líder del grupo musical Pussy Riot, consiguió salir de su país después de dos intentos frustrados.

La fuga de líder del grupo musical que más irrita a Putin ha contado con todos los elementos de una película de espías. Ella misma lo cuenta en una entrevista concedida desde Vilna, la capital de Lituania.

Exactamente 10 años después de la presentación en la catedral de Moscú, que la llevó a la fama internacional y a vivir permanentemente perseguida, Masha escuchaba desde su celda un encendido discurso de Putin que desembocaría, tres días más tarde, en la invasión de Ucrania. Fue un antes y un después en su vida, había prometido quedarse en Rusia, pasase lo que pasase, pero aquello anticipaba un futuro demasiado negro.

Hace un mes, alguien colgó de la puerta del apartamento que comparte con su novia, Lucy Shtein, también miembro de Pussy Riot, un cartel en el que se leía: “Traidoras”. Lucy consiguió salir del país, también disfrazada de repartidora, pero Alyokhina no logró cruzar la frontera entre Bielorrusia y Lituania.

Privada de su pasaporte ruso al estar bajo arresto domiciliario por “simbología nazi” tras publicar en Instagram un alegato por la liberación de los presos políticos, estaba en la lista de las personas más buscadas por Rusia. Los guardias fronterizos bielorrusos la retuvieron en la frontera y después la devolvieron a Rusia. Lo intentó de nuevo, sin éxito. Pero a la tercera fue la vencida.

Un amigo islandés convenció a un país europeo (que permanece en secreto para evitar una crisis diplomática) de que emitiera un documento que permitiera viajar a Alyokhina, un tipo de visado que le garantizaba un estatus similar al de una ciudadana de la UE. Introdujo el documento en Bielorrusia de contrabando. Una vez en sus manos, la líder de Pussy Riot subió en un autobús rumbo a Lituania. “Ha sido muy mágico, como una novela de espías”, afirmó.

No ha escatimado la activista en críticas a Putin, de quien dice que Occidente tiene una visión equivocada: “Desde aquí parece un gran demonio, pero está muy desorganizado cuando lo ves desde dentro”, asegura, “la mano derecha no sabe lo que hace la izquierda”.

Las integrantes de Pussy Riot se han ido reuniendo en Vilna para preparar su gira europea, que arrancará el 12 de mayo en Berlín y tendrá como objetivo recaudar fondos para ayudar a Ucrania.

Erick Quirós

Periodista de espectáculos con experiencia en coberturas deportivas. Trabaja en Grupo Nación desde el 2013.

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