Ileana Vargas.14 septiembre

Muchas personas se sorprendieron cuando la conocida bloguera Silvia “Coco” Vargas dio a conocer en “Dancing with the stars” que fue maestra.

Ahora que Vargas es una de las estrellas de la competencia de baile de canal 7, conversamos con ella acerca de su faceta como educadora y de los cambios que le gustaría hacer en las aulas.

Coco bailará este domingo jive. Foto Jeffrey Zamora
Coco bailará este domingo jive. Foto Jeffrey Zamora

Ella también dio su punto de vista acerca de las últimas huelgas en el sector de educación y hasta le mandó un mensaje al sindicalista Albino Vargas.

-¿Cómo fue su época en la escuela?

-Fácilmente creo que, de seis años de escuela, estuve cada año en una diferente porque mi mamá era enfermera y nos teníamos que trasladar donde ella trabajaba. Estuve en la Laboratorio de Pérez Zeledón, en la Eulogio Salazar Lara en Sarchí, en la Juan Rafael Mora en San José, en la Carlos Sanabria, y otras más.

-¿Cómo tomaba estar cambiando con tanta frecuencia de escuela?

- Eso me dio mucha habilidad de adaptación, en lugar de molestarme me daba mucha ilusión que iba a conocer cosas nuevas. Creo que el abordaje que hizo mi mamá del tema fue muy bueno, porque ella me ilusionaba, no es lo mismo que a uno lo obliguen. Y en la actualidad soy igual, no me aferro a las cosas.

-¿También estuvo en varios colegios?

-Con el cole fue un cambio drástico. Hice sexto en una escuelita pequeñita en Sarchí, donde solo tuve 12 compañeros y pasé a un cole donde había 18 sétimos. Luego me pasé para el Liceo de Moravia donde hice octavo y noveno, y luego seguí estudiando por el sistema a distancia.

La gente piensa que soy muy contestataria pero en realidad en vida personal soy dejadilla y más bien llevo la fiesta en paz, me enojo más cuando tengo que pelear por los derechos de las otras personas", “Coco” Vargas.

-¿Por qué decidió el sistema a distancia?

-Yo quería terminar rápido, estaba cansada de tanta maricada y en ese tiempo los institutos estaban muy de moda y le ofrecían a uno terminar mucho más rápido. Era un vacilón, iba a uno en ropa particular. En los institutos estaban los más malportados, los que ya no recibían en los coles por mala conducta, pero yo quería estar ahí. Terminé muy rápido y luego estudié secretariado ejecutivo bilingüe.

-¿Se escapaba de clases?

-Sí me escapaba, es que me aburrían mucho las clases metódicas. Pero no me escapaba para hacer cosas malas, nada más para perder el tiempo (risas), nos íbamos para la pulpe del frente.

-¿Copiaba?

-Nunca me hizo falta copiar. Mi mamá siempre me decía que cómo era posible que los exámenes eran de ochentas y noventas pero la nota baja, y es que no me gustaba hacer tareas ni trabajos.

-¿Cómo se portaba en la escuela y en el cole?

-En la escuela era bien modosita y como casi siempre mis tías eran mis maestras me traían a mecate corto. En sétimo era callada, ya en octavo, seguramente por la misma rebeldía de la adolescencia, no me temblaba para contestarle a quien fuera. No era maleducada, pero respondía cuando no estaba de acuerdo con algunas cosas y entonces eso hizo que terminara más de una vez en la dirección, pero como solo estuve tres años no fue tanto el desastre (risas).

Coco tiene dos hijos y están encantados con que su mama esté en la competencia de baile. Facebook.
Coco tiene dos hijos y están encantados con que su mama esté en la competencia de baile. Facebook.

-¿Por qué cosas la llevaban a la dirección?

-Por ejemplo me decían ¡Vargas, no hable. Siempre interrumpe!, pero me lo decían gritando, entonces les respondía: ¡Si me tiene que llamar la atención hágalo pero no me grite! Entonces era cuando terminaba en la dirección. En la U fui muy activa y participativa. Probé con varias carreras y tuve varios trabajos. Estudié nutrición y periodismo donde hice un Fabricio Alvarado (carcajadas), no terminé, me hicieron falta dos cuatrimestres para el bachillerato.

-¿Y qué fue lo que la motivó a estudiar educación?

-Toda la familia ha estado vinculada con la educación, incluso mi mamá que aunque es enfermera terminó dando clases en varias universidades. Se puede decir que lo tengo en la sangre. Cuando estudiaba nutrición en la Universidad de San José también era porrista de la U, y es donde conozco un coreógrafo que por medio de él termino trabajando en el staff de animación del hotel Condovac. A ninguno de mis compañeros le gustaba hacer las actividades durante el día con los niños y a mí me encanta, yo era feliz estar en El Club House con ellos.

-¿Cómo fue la experiencia de ser maestra?

-En los últimos meses de la carrera me ofrecieron trabajo en la escuela de San Rafael de Coronado como maestra de primer grado. Eran tres grupos y a mí me tocó el difícil, tenía 11 repitentes, un niño con retraso mental y dos con déficit atencional. Yo era la tercera maestra en cuestión de pocos meses porque ninguna de las otras aguantó. Tenía niños que sufrían agresión, que no tenían ni que comer, que si no comían en la escuela no comían nada en todo el día.

-¿Qué cosas que vivió en esa época la marcaron?

-Un día le pregunté a uno de mis alumnos que si había desayunado y me dijo que sí, que un paquetico de papitas. ¿Cómo un chiquito que no come va a llegar a la escuela con ganas de aprender pasando esas necesidades? Si no tenían ni con que comer menos para comprar útiles, en ese entonces aunque todavía en el Ministerio no me pagan, yo sacaba de mi plata y muchas veces les compraba cosas que necesitaban.

-¿Por qué decidió no ejercer más como maestra?

- Ese año del que hablo que di primero, fue una etapa muy dura. Luego me dieron sexto, y fui de un extremo a otro. Fue muy bonito, tuve una promoción de 100%, pero los problemas con ellos eran de otra índole. Ya ahí fue cuando ya no me sentía feliz porque tanta situación tan difícil se estaba convirtiendo para mí en una carga emocional. Comencé a llevar terapia porque estaba muy bajoneada y fue cuando al final pensé para qué martirizarme, y fue cuando aprendí que en la vida es mejor partir por lo sano y preferí dejarlo que volverme una maestra amargada.

Amo la opinión y la crítica, eso viene de mis papás. Mi mamá es supervisora y se fija en todo y mi papá estudió filosofía, así que tiene muchas horas lectura y es un poco comunista. El problema es que le salió derecha al zurdo y tenemos unas conversaciones bastantes acaloradas pero interesantes", “Coco” Vargas.

-Ahora mencionó que trabajó en varias cosas ¿ Qué otros trabajos tuvo?

- Trabajé como secretaria pero solo como tres meses porque estudié secretariado ejecutivo bilingüe, después como hablo inglés trabajé en un call center y ese fue un vacilón. Trabajé hasta como asistente de mago, recorrí todo el país creando ilusiones en los güilas.

Coco vive en una pura de miel con su esposo Camilo. Foto: Facebook.
Coco vive en una pura de miel con su esposo Camilo. Foto: Facebook.

-¿Cuál cree que es el problema con el inglés en los centros educativos del país?

-El problema no es solo con el programa de inglés, que es el más evidente, sino con todas las materias. El problema es que los programas están rezagados. Se sigue evaluando como en los años 80 y 90, un examen no mide el aprendizaje sino lo que logran memorizar. El inglés en las aulas debe ser conversacional y para eso se necesita personal capacitado, que enseñen un trimestre la parte gramatical, el otro trimestre parte fonética. Que los viernes en lugar de la última clase, que usualmente se la pasan baboseando, sin hacer nada, que les ponga una película que les guste en inglés, o que se aprendan una canción para que vayan entrenando el oído. Hay muchas cosas que se pueden hacer.

-¿Qué opina del tema de las últimas huelgas en educación?

- En mis videos lo he manifestado, estoy totalmente en contra de la violencia, de bloquear calles y de las huelgas. Lo único que hacen esas cosas es rezagar a los estudiantes que ya de por sí por el sistema educativo de este país la tienen cuesta arriba. Yo que lo viví, que sé lo que es que una huelga afecte a los estudiantes, me molesta mucho, y más que eso, me duele.

Nunca contesto con el hígado si tengo que responder tomo mi tiempo para tirar con sentido", “Coco” Vargas.

-¿Qué le tocó vivir en las huelgas cuando fue maestra?

- El primer año que fui maestra estuvieron en huelga 70 días, me tocó atender de todo. Todas las maestras en huelga y me llegaban las mamás a decirme: ¡Niña, usted va a dar clases! y yo les decía que sí, y me decían: ¿Me cuida al güila? Al final terminaba siendo unidocente para los estudiantes de todos los niveles y les daba clase en el salón de actos porque además de los míos tenía 40 alumnos más. Había días que terminaba sirviendo comida en el comedor porque solo llegaba una señora de la cocina y yo, que éramos las únicas que no estábamos asociadas a ningún sindicato.

-¿Cuál cree que es la manera de solucionar el tema de las huelgas?

- La manera en que lo han hecho no es la correcta, todos tienen derecho a defender pero no lo han hecho bien. Hacer un pliego de peticiones al Presidente y al legislativo donde expliquen bien porqué deben, por ejemplo, mantener sus pluses y todo lo que pidan, pero lo que han hecho no es la forma, lo único que han hecho es un berrinche. Para mí el único adjetivo que puedo adjudicar a los que han bloqueado calles y todo lo que han hecho, son vándalos, filibusteros, para mí todo el que ha hecho esas cosas ya debería de estar en la cárcel o mínimo estar enjuiciado.

Me enoja que el país se jacte de decir que no tiene ejército, pero que nuestro ejército son los estudiantes. Pues que ejército más paupérrimo, porque anda a pata pelada y con fusil de chispas", “Coco” Vargas.

-¿Qué le manda a decir a Albino Vargas?

-A Vargas le deseo un feliz descanso. Él ya está pensionado, que vaya duerma, ese tipo ya no está trabajando, bueno no sé si algún día trabajó, pero que ya no canse. Él ya está disfrutando de sus beneficios, debería de haber un decreto, creo que el presidente puede hacerlo, de que personas como Vargas se vayan y dejen trabajar en serio.

-¿Le llamaría la atención ser Ministra de educación?

-Prefiero ver los toros desde la barrera. El país necesita menos bombetas y más personas que sepan realmente lo que hacen. Mis aspiraciones en un futuro son volver a la universidad a estudiar Derecho, no lo he podido hacer porque la situación económica ha estado apretada y primero está la educación de mis hijos. Así que si de repente tengo aspiraciones políticas serían en el Legislativo, donde la función debería de ser más fuerte. Por ahora, sigo en el show business, que es en lo que encontré y en lo que quiero seguir en el futuro.