Erick Quirós.5 agosto, 2020
Diego y Glori llevan poco más de un año de vivir juntos. COrtesía.
Diego y Glori llevan poco más de un año de vivir juntos. COrtesía.

Los periodistas Gloriana Casasola, de canal 7 y Diego Obando de Multimedios, por fin pudieron volver al brete después de permanecer casi un mes de no poder salir ni a la puerta de su casa por estar en aislamiento.

La pareja de comunicadores tuvo que pasar tanto tiempo encerrada, porque cada uno tuvo contacto, en diferentes momentos, con personas contagiadas con covid- 19, así que debieron cumplir con dos cuarentenas, cada una de 14 días.

Glori, quien es parte de Telenoticias, entrevistó, sin saberlo a alguien que tenía la enfermedad, mientras que Diego, quien es el director de Fútbol al día de canal 8 estuvo cerca de un compañero que padeció el coronavirus.

“Fue complicado porque nunca estuvimos enfermos, pero sí tuvimos contacto con gente que lo estaba, no podíamos hacernos la prueba porque no había síntomas, entonces tocó la cuarentena doble. Primero fue la mía y luego la de Glori, en la que los dos pasamos sin poder salir ni al portón”, dijo Diego, quien regresó este martes de manera presencial al programa deportivo.

Una de las imágenes más duras que les tocó ver fue a los papás de Casasola que llegaron a visitarlos desde Juan Viñas, para dejarles comidita en el portón de la casa y después devolverse sin poder darles un abrazo.

“Me impactó mucho porque vinieron a darnos comida casi que para toda la quincena porque es ahí en donde uno se da cuenta la gente que nos aprecia y se preocupa por nosotros, es algo que siempre les voy a agradecer”, aseguró.

Los papás de Glori nunca los abandonaron. Cortesía.
Los papás de Glori nunca los abandonaron. Cortesía.

Según Diego, el encierro le permitió comprobar que está con la persona indicada, pues durante todo ese tiempo la convivencia fue muy buena.

“Sí es complicado porque los dos nos aburrimos por la rutina de trabajo y de no salir a ningún lado, pero por dicha siempre tenemos cosas de qué hablar y nos llevamos muy bien, entonces en eso no hubo problema”, contó.

Durante este tiempo ninguno de los dos dejó de bretear y todo lo hicieron vía remota, algo que les permitió estar un poco menos preocupados por lo que estaban pasando.

Apenas pudieron salir, lo primero que hizo Obando fue ir a visitar a su mamá a Tibás porque la extrañaba mucho e ir al supermercado a comprar lo que les hacía falta.

Por ahora, el viaje a Juan Viñas tendrá que esperar porque no quieren hacer mucho loco para no exponerse.