AFP .6 abril
El obispo Rolando Alvarez tratò de hacer algo bueno y el régimen se le atravesó.
El obispo Rolando Alvarez tratò de hacer algo bueno y el régimen se le atravesó.

Un obispo católico crítico del gobierno de Nicaragua denunció el domingo que las autoridades de salud del país le prohibieron crear centros de prevención médica y un centro de llamadas para orientar a la ciudadanía sobre las medidas de protección contra el nuevo coronavirus.

Los centros funcionarían en el departamento de Matagalpa, uno de los más poblados del norte del país, bajo la dirección del obispo de la diócesis de esa región, Rolando Alvarez.

“El MINSA (Ministerio de Salud) me acaba de notificar que no puedo llevar adelante el proyecto de los centros de prevención médica, ni siquiera el call center” que buscaba informar y orientar a la población sobre el virus, informó Alvarez en Twitter.

Mientras la mayor parte de los países de la región y el mundo han llamado al confinamiento de sus habitantes para frenar el coronavirus, Nicaragua mantiene sus fronteras abiertas y las actividades públicas.

“Nicaragua es una bomba de tiempo de coronavirus tapado con neumonías”
“Nicaragua es una bomba de tiempo de coronavirus tapado con neumonías”

Alvarez había anunciado más temprano que tenía listo al menos seis centros médicos en ese departamento para orientar a los pobladores sobre el nuevo coronavirus.

Números dudosos

Según el Minsa, en Nicaragua sólo hay seis casos positivos de covid-19, todos importados, de los cuales uno murió y dos fueron dados de alta.

Las autoridades aseguran que no hay contagios locales y han instado a la población a mejorar la higiene como medida de prevención a través de sus medios de comunicación y brigadas de salud que, según el gobierno, han visitado a más de dos millones de hogares.

Pero a diferencia de otros países, el gobierno nicaragüense mantiene abiertas sus fronteras, continúa promoviendo actividades públicas, festejos y ligas deportivas de fútbol, béisbol y boxeo.

La actitud gubernamental ha sido criticada por sectores de oposición que desconfían de las cifras oficiales y llaman a la población a quedarse en sus casas para reducir los contagios.