Agencia AP.10 diciembre, 2019
Un avión C-130 Hércules como este fue el accidentado. AFP
Un avión C-130 Hércules como este fue el accidentado. AFP

El equipo de rescate internacional que busca al avión de la Fuerza Aérea chilena que perdió contacto radial en su camino a la Antártica con 38 personas a bordo, seguía trabajando intensamente el martes para localizar a la aeronave.

El ministro de Defensa afirmó que las labores no se detendrán hasta encontrar a los pilotos y pasajeros.

“Vamos a buscar a los 38 pasajeros sin limitar recursos día y noche haciendo todo lo humano y técnico que esté al alcance nuestro y con apoyo extranjero”, afirmó el ministro Alberto Espina desde Punta Arenas, más de 3.000 kilómetros al sur de Santiago, al tiempo que anunció el inicio de una investigación para saber lo que ocurrió con la aeronave.

Equipos de Uruguay, Argentina y Brasil colaboran con la misión de rescate que incluye al menos 13 aviones y varios buques, muchos de ellos comerciales, en la zona de desaparición del avión que abarca una amplia área.

La aeronave, un C-130 Hércules, en la que viajaban 17 tripulantes y 21 pasajeros y que cumplía tareas de apoyo logístico, perdió contacto a las 18:13 local del lunes. El avión había partido a las 16:53 de la ciudad de Punta Arenas.

El avión desapareció a unos 700 kilómetros de Punta Arenas y a mitad del trayecto al continente helado, del que tenía planeado regresar durante la noche del lunes.

Las autoridades prometen no detener la búsqueda. AFP
Las autoridades prometen no detener la búsqueda. AFP

No se activaron los sistemas satelitales de emergencia ni se detectó nada en los radares, señaló el general. Se consultó con bases argentinas, que tampoco pudieron ofrecer más información.

El pasaje de Drake, por donde el avión debía haber reportado su paso, conecta los océanos de Atlántico y Pacífico en el punto más al sur de Sudamérica. Allí se dan algunas de las peores condiciones climáticas del mundo y es conocido por sus gélidas temperaturas y fuertes tormentas. Sin embargo, las autoridades chilenas informaron que las condiciones climáticas eran buenas cuando el vuelo partió.

Tres de los 38 ocupantes del avión eran civiles: un joven de 24 años que iba a realizar una investigación y dos trabajadores de una empresa que cumplían tareas de revisión del oleoducto flotante de abastecimiento de combustible y la aplicación de tratamientos anticorrosivos en la base chilena.

Los dos pilotos a bordo tenían amplia experiencia, habían sido reconocidos en Estados Unidos por su excelente destreza y la aeronave se encontraba en buenas condiciones técnicas.