Karen Fernández.26 febrero
Doña Sara y su esposo viven en una humilde casita en Los Guido de Desamparados. Foto: Rafael Pacheco
Doña Sara y su esposo viven en una humilde casita en Los Guido de Desamparados. Foto: Rafael Pacheco

Un matrimonio con 47 años de casados y de Los Guido de Desamparados no saben cómo hacer frente a la deuda de casi tres millones de colones que tienen con la Compañía Nacional de Fuerza y Luz por el servicio eléctrico.

De hecho, ya se las han ingeniado para sobrevivir sin electricidad, pero lo que los tiene muy preocupados es la notificación de cobro judicial que les entregaron el mes pasado y en el que se hace aviso del monto adeudado, que es de ¢2.979.180.

“Nosotros ya nos acostumbramos a vivir sin electricidad, esa no nos hace tanta falta, lo que nos preocupa es que podamos perder la casita por el cobro judicial porque es lo único que poseemos. Mi mamá me la heredó hace 28 años y es de interés social. Eso me tiene muy deprimida”, contó doña Sara Mena cuando la visitamos.

Ella y su esposo Rodrigo Sequeira son una pareja de adultos mayores. Doña Sara tiene 68 años y él 66. Ambos viven de la pensión de don Rodrigo, que es de ¢185 mil y recientemente a ella le aprobaron una del régimen no contributivo por ¢82 mil que vino a ayudar un poquito a hacer frente a las responsabilidades del hogar.

“Yo pagaba los recibos mensualmente que venían por un monto de veinte mil colones; sin embargo, luego un mes me llegó en cuarenta y ocho mil colones y a como pude lo pagué, luego me subió otro a noventa y ocho mil y el siguiente a ciento treinta y cinco mil colones y ya no pude seguir pagándolo, era decidir si comíamos o pagábamos el recibo”, contó don Rodrigo.

Así luce la instalación eléctrica de la vivienda que ya va para dos años sin servicio. Foto: Rafael Pacheco
Así luce la instalación eléctrica de la vivienda que ya va para dos años sin servicio. Foto: Rafael Pacheco

Para entonces vivía con ellos una de su, Yamileth, que por una apnea del sueño, necesitaba de una máquina que le ayudara a respirar por las noches, lo que contribuía a elevar el consumo eléctrico.

Justamente por la condición especial de la hija, la CNFL no les podía cortar el servicio porque atentaba contra la vida de la muchacha, pero ella se mudó a vivir a Orotina por recomendación médica y a partir de ahí, el 2 de mayo del 2018 les cortaron el servicio.

La pareja tiene otros dos hijos que ya no viven con ellos, pero aseguran que viven muy apretados económicamente y que cuando pueden les ayudan con alguito.

Si quiere ayudar a esta pareja a pagar el recibo de la luz puede llamarlos al 8735-6160

Tanto don Rodrigo como doña Sara tienen problemas de salud. Él es operado de la columna, por lo que no puede hacer esfuerzos grandes. Además, tiene desgaste en ambas rodillas y es diabético.

Doña Sara también es diabética, hipertensa, se le atiende por insuficiencia venosa, artrosis de rodillas, depresión, extrasistoles ventriculares (problemas del corazón), obesidad y dislipidemia (colesterol alto).

Su salud se ha visto tan afectada que recientemente ambos han sufrido caídas, por lo que prefieren no salir solitos, sino mejor acompañarse uno al otro para apoyarse y solo van a lugares cercanos como al Ebáis, la pulpería o la carnicería.

Cuando su salud se lo permite, don Rodrigo trabaja haciendo muebles de madera y otros trabajos de carpintería, pero hasta en eso no le ha ido tan bien, pues le han encargado algunos y al final, cuando ya los tiene listos, se le echan para atrás, lo que le produce pérdidas de material.

Por si fuera poco, si lograran pagar la deuda, antes de que les reconecten el servicio tendrán que cambiar toda la instalación eléctrica de su casa porque ya está muy dañada, lo que implica otro gasto importante.

Arreglo de pago

Consultamos a la CNFL sobre este caso y a través del subdirector de la dirección de comercialización de la compañía, Adán Marchena, nos respondieron que son deudas que datan desde el 2016 y 2018 y que la ley les imposibilita a perdonárselas.

“Los hemos visitado con nuestros gestores sociales en pro de dar un acompañamiento y hasta capacitarlos sobre el uso eficiente de la electricidad, para que no se les disparara tanto el recibo. También hemos hecho dos arreglos de pago donde se les pide una prima y el pago de lo adeudado a 60 meses sin intereses, pero ellos no lo han cumplido”, explicó Marchena.

A esto, la pareja nos contó que es que les piden una prima de ¢500 mil, la cual no poseen, además de un pago mensual de ¢50 mil más lo que consuman de electricidad.

Cocinan con gas pero un día doña Sara se llevó un susto que casi se quema la cara de un llamarón que se alzó. Foto: Rafael Pacheco
Cocinan con gas pero un día doña Sara se llevó un susto que casi se quema la cara de un llamarón que se alzó. Foto: Rafael Pacheco

“Incluso estamos viendo si podemos ayudar a gestionar alguna ayuda con el IMAS o alguien a ver si pueden pagarnos”, indicó don Adán.

Al respecto, el Consejo Nacional de la Persona Adulta Mayor (Conapam) respondió que tanto el artículo 3, inciso k), como el artículo 13 de la Ley Integral para la Persona Adulta Mayor, y el artículo 11 de su reglamento, establecen que las personas adultas mayores tienen derecho a recibir atención preferencial.

“Recordemos que son una pareja de personas adultas mayores y el no contar con el servicio de electricidad les pone en condición de vulnerabilidad”, Conapam.