Franklin Arroyo.6 enero

El mundo está lleno de historias curiosas y muchas de ellas, como esta, tienen un lindo final y una gran enseñanza.

Puede parecer extraño, pero es la pura verdad: la pintura de un paisaje de playa hecho por la artista y reina de belleza Minerva Hernández le salvó la vida a una perrita llamada Chumeca, atropellada y abandonada en Zarcero hace unos diez meses.

A la perrita, que estaba muy mal, la llevaron a una fundación que se llama Abraza, también en Zarcero, que ayuda a animales.

Esta fue la pintura que le salvó la vida a Mila y la que le abrió los ojos a Minerva. Foto: Minerva Hernández.
Esta fue la pintura que le salvó la vida a Mila y la que le abrió los ojos a Minerva. Foto: Minerva Hernández.

La cosa es que debían operarla lo antes posible y eso costaba caro.

La situación llegó a oídos de Minerva, oriunda de Zarcero y quien estaba desarrollando en ese momento un proyecto de ayuda a los animales.

“Ese día necesitaban un dinero de emergencia y yo tenía un cuadro y lo doné para que lo rifaran, lo subastaran, o lo que fuera y que con ese dinero pudieran solventar los gastos”, dijo Minerva.

La donación fue un éxito pues se logró recoger la plata mediante un rifa y Chumeca, que estaba en peligro de muerte, pasó por el quirófano.

Hoy día Chumeca (a la que le habían puesto Mila en la fundación que la salvó) está en perfectas condiciones con sus dueños (que la rebautizaron Chumeca) y su caso le abrió los ojos a MInerva, quien empezó a pintar cuadros para regalarlos a fundaciones.

Minerva Hernández con su corona y su gata Snicker. Foto: Minerva Hernández.
Minerva Hernández con su corona y su gata Snicker. Foto: Minerva Hernández.

Amanda Rodríguez, presidenta de la fundación Abraza, confirma que Mila fue atropellada y supone que la familia se dio cuenta de que estaba con ellos, pero nunca se acercaron a recogerla ni a preguntar.

“La cirugía costó como ¢350 mil, con placas y todo. Estuvo un tiempo en una casa cuna hasta que se recuperó y la dimos en adopción. Minerva ayudó mucho y ha seguido donando cuadros”, contó Amanda.

Mila, hoy Chumeca, se salvó por una pintura. foto: Minerva Hernández.
Mila, hoy Chumeca, se salvó por una pintura. foto: Minerva Hernández.

Joaquín Castro fue quien adoptó la perra y le cambió el nombre. “Ahora le decimos Chumeca porque nunca entendió por Mila. Ha evolucionado satisfactoriamente, está gordita, feliz y se hizo brava, como que cambió el sistema porque antes era sumisa. La operación fue un éxito, jala un toque la pata, pero no se nota”, comentó el nuevo amo.

Este es uno de los cuadros que ella hace, en técnica neón. Foto: Minerva Hernández.
Este es uno de los cuadros que ella hace, en técnica neón. Foto: Minerva Hernández.
Buen corazón

Minerva cuenta que su proyecto originalmente consistía en hacer bisutería y jabones para perros y donarlos, pero con el caso de Chumeca el abanico de posibilidades para ayudar se amplió.

Su proyecto, al que nombró “Abrazando patitas”, era recoger dinero con la bisutería y los jabones y otras cosas menores y darlo a fundaciones. O sea, lo mismo, pero sin los cuadros con los cuales es más rápido conseguir sumas mayores.

Otro paisaje de la artista. Foto: Minerva Hernández.
Otro paisaje de la artista. Foto: Minerva Hernández.

Minerva fue reina de belleza de un concurso y uno de los requisitos era presentar un proyecto social. El suyo fue Abrazando patitas, el único que tenía que ver con animales.

Un cuadro de Minerva puede valer unos cien mil colones y también los puede vender directamente. “Si vendo uno, la plata no es para mi, también es dinero que se dona a alguna fundación, pero a la que más he ayudado es a Abraza”, explica.

Ella ganó el concurso del belleza y su proyecto lo tiene vivito y coleando. “Es para casa cunas o casas de paso y a los voluntarios, que colaboran y muchas veces ponen de su dinero. Les trato de dar las herramientas”, explicó.

Un autorretrato. Foto: Minerva Hernández.
Un autorretrato. Foto: Minerva Hernández.

Explica que su proyecto ha sido cuestionado por algunas personas porque no iba dirigido a personas. Parece raro porque Costa Rica es un país donde muchísima gente tiene mascotas, sobre todo perros.

Una encuesta de la empresa Unimer dio a conocer que 77 de cada 100 personas con mascotas optaron por un perrito; seguidas por 43 de cada 100 que chinean a un gatico. Y hay más: 96 de cada 100 dijeron que les compran comida especial.

A los ticos les llaman mucho la atención los zaguates y eso lo reveló el estudio: 55 de cada 100 dueños de mascotas tienen uno de esa raza.

“Creo que si una sociedad no se hace cargo de los animales difíclmente se puede hacer cargo de las personas. Gandhi decía que la grandeza de una sociedad se mide por la forma en que trata a los animales. Lamentablemente están abandonados”.

Minerva tiene dos mascotas: un perro al que le puso Sushi y una gata que se llama Snicker. “Siempre les he puesto nombres de comida a mis mascotas. Tuve un conejo que se llamó María Leche, otro era Pan y así”.

Minerva siempre tuvo afinidad por la pintura y desde niña la practicaba, pero fue de adulta que estudió. Pinta óleos y acrílicos principalmente. Si usted la quiere contactar lo puede hacer al Facebook Abrazando patitas.

Minerva también tiene un perfil de Facebook de ayuda a mujeres que sufren violencia, pues ella fue víctima, hace muchos años, de violación y abuso. Ese perfil se llama Saliendo del abismo.

Ella dice que ama a todos los animales. Foto: Minerva Hernández.
Ella dice que ama a todos los animales. Foto: Minerva Hernández.