Bryan Castillo.8 septiembre
Marvin tenía 35 años cuando fue asesinado. Foto: Cortesía.
Marvin tenía 35 años cuando fue asesinado. Foto: Cortesía.

Marvin Murillo Jiménez tenía 35 años cuando fue asesinado en las gradas de su pulpería llamada Karoline, en Villa Esperanza de Pavas.

El trágico hecho ocurrió a las 10 de la mañana del lunes 23 de febrero de 1998, su verdugo fue un hombre de apellido Núñez, quien le propinó tres disparos por la espalda y de paso hizo que cinco pequeños se quedaran sin padre.

Una simple broma futbolística entre Murillo, quien era aficionado al Deportivo Saprissa y un niño de siete años que era seguidor manudo fue lo que detonó el ataque.

Ya pasaron 21 años desde aquel trágico episodio, pero la herida sigue abierta para la familia de Marvin, eso lo sabe muy bien don Alexis Murillo, hermano del fallecido.

Don Alexis contó que un día antes del suceso, su hermano, quien tenía buena relación con el pequeño y su familia, le hizo un chiste del equipo manudo que ese día le ganó 0-3 a su similar de Pérez Zeledón, mientras que los morados lograron una victoria en su casa de 1-0 contra Goicoechea.

7 años tenía el niño al que Marvin le dio la broma.
“Que le quiten un hermano a uno de esa manera es algo terrible, es algo que nunca se olvida”. Alexis Murillo.

“Cuando Saprissa perdía el chiquillo llegaba y vacilaba a mi hermano y cuando la Liga perdía pasaba al revés. Ese día, seguro el niño llegó de mal humor, mi hermano le hizo una broma y en eso el niño le tiró una piedra y quebró una vitrina”, recordó.

Este acto provocó la molestia de Marvin, quien le dijo al menor que lo iba a acusar con la mamá.

“Antes de que mi hermano fuera a dar las quejas, supuestamente el chiquito le dijo a la mamá que mi hermano lo había maltratado, cosa que fue mentira porque eso no pasó”, añadió.

“Al rato llegó un hombre que era el novio de esa señora, se encaró con mi hermano, pero no pasó a más”, agregó.

El periódico La Nación le dio seguimiento al caso hace 21 años.
El periódico La Nación le dio seguimiento al caso hace 21 años.
Trágico final y engaño a mamá

Cuando todos, incluso, el ahora fallecido pensaron que ese episodio estaba cerrado, ocurrió la fatalidad, pues Núñez, (otro sujeto que no es el novio de la mamá) lo fue a buscar al negocio.

“Ese día estaban Marvin y otro hermano en la pulpería. Marvin dijo que no conocía a ese muchacho que lo fue a buscar pero aún así salió. Tres gradas antes de llegar a la acera le preguntó qué se le ofrecía, entonces ese hombre le contestó que llegó a matarlo, cuando mi hermano escuchó eso dio media vuelta y en eso recibió tres disparos”, comentó con la voz entrecortada el pariente.

De acuerdo con él, el encargo del asesino era pegarle un susto a Marvin.

“Luego a me dijeron que era solo un susto, pero se le pasó la mano”, mencionó.

De inmediato, el pulpero fue llevado al hospital San Juan de Dios, donde murió una hora después de haber ingresado.

“Bromear por fútbol no es algo malo, lo malo es cuando vienen las ofensas, por eso es que yo bromeo poco y si lo hago es con gente de confianza”. Alexis Murillo.

“Ese día fue bastante trágico para nuestra familia, porque mi mamá, Iris Jiménez, venía saliendo del hospital. El doctor que la vio a ella nos dijo que no le dijéramos nada y así lo tuvimos que hacer. Fue hasta 22 días después que le dijimos porque ella preguntó por mi hermano, lo tomó mal porque se perdió el funeral de su hijo”, destacó.

“Nosotros le dijimos que él había muerto en un accidente de tránsito en bicicleta, porque él todos los fines de semana se iba a andar.

"Mi mamá siempre creyó eso hasta que seis años después, una persona le dijo ‘doña Iris, ya sé quien fue el desgraciado que mató a balazos a su hijo’, mi mamá se quedó extrañada y le dijo que cómo fue eso, si a mi hermano lo habían atropellado, entonces esa persona le contó y la verdad, fue algo muy doloroso para ella, pero en aquel momento no le podíamos decir la verdad”, continuó.

Sin perdón

El asesino se entregó en horas de la noche a la policía.

Don Alexis asegura que no es una persona rencorosa, pero que no perdona al sujeto que le arrebató la vida a su hermano.

“Como a la semana de que pasó todo llegó una muchacha al negocio, me dijo que era hermana del tipo que asesinó a mi hermano y que él quería que lo perdonáramos, que en ese momento estaba drogado y que no había pensado bien las cosas, le dije que por favor se fuera, que no quería hablar con nadie de su familia”.

“Al siguiente día, apareció una señora mayor, me dijo que era la mamá del muchacho que mató a mi hermano, ella llegó a suplicarme para que nosotros como familia no iniciáramos el proceso legal, pero le contesté que iba a hacer hasta lo imposible para que le cayera todo el peso de la ley a su hijo porque ella sí lo podía abrazar, aunque sea en la cárcel, pero mi mamá a mi hermano no”, continuó.

Para don Alexis, lo que le ocurrió a Marvin fue producto de un invento del niño, pero a pesar de eso, no le guarda odio.

Lo que muchos ignoran es que muchos jugadores son rivales en la cancha pero amigos fuera de ella. Foto: John Durán.
Lo que muchos ignoran es que muchos jugadores son rivales en la cancha pero amigos fuera de ella. Foto: John Durán.

“Ahora ese niño debe ser un muchacho, lo recuerdo de niño porque la familia de él era amiga nuestra. A él no le tengo odio porque él no tuvo la culpa, la culpa la tuvieron los adultos de ese momento porque no supieron manejar la situación”, agregó.

Le agarró idea la fútbol

Según cuenta Alexis, después del trágico suceso, dejó de ver partidos por un tiempo; sin embargo, tiempo después comprendió que eso no le iba a devolver a su hermano.

“Soy liguista, pero no fanático y a las únicas personas que les hago bromas son a mis hermanos. Durante todo este tiempo he aprendido que uno no se puede enojar ni pelear por un equipo porque ellos no le pagan a uno ni un cinco, más bien es la gente que los hace millonarios”, añadió.

Un familiar del homicida, quien prefirió no identificarse, dijo a La Teja que Núñez está arrepentido y tras el suceso su vida ha cambiado para bien, aunque aseguró que no ha buscado a la familia de Marvin para pedirle perdón.

“Al principio él tenia mucho rencor, quería salir de la cárcel para hacer tonteras, pero con el tiempo entendió que se había equivocado y que lo más justo era pagar en la cárcel por lo que hizo”, mencionó.

“Nuestra cultura es vacilar porque el equipo rival perdión

Todas las semanas las bromas futbolísticas hacia aficionados de otros equipos vienen y van, algunas son vacilonas y otras se pasan de tono.

Para el sociólogo José Carlos Chinchilla, esos comentarios que para muchos son normales, podrían detonar la ira de otra persona.

De acuerdo con él, un partido de fútbol que tarda 90 minutos, llega a convertirse hasta en una semana de burlas intensas que fácilmente podrían desesperar a alguien si son constantes.

“Nuestra cultura es vacilar porque el equipo rival perdió, nos enfocamos en afectar a los demás y lamentablemente el sufrimiento de la otra persona es lo que da risa porque se disfruta”, comentó.

“Lo malo en estos casos es que la gente se vuelve eufórica por el resultado de un partido y eso en muchas ocasiones afecta el humor de las personas, no es sano depender de eso porque puede afectar el desempeño laboral, familiar y en general de cualquier área en la que se desarrolle”, agregó.

Chinchilla mencionó que aunque no hay un listado para calificar a los bromistas, siempre se debe ser cuidadoso al soltar un comentario a pesar de que exista mucha confianza.

Para el experto, la violencia que se ha vivido en Argentina por el fútbol en los últimos años o las cuatro muertes en un partido en Honduras entre el Olimpia y el Motagua, no están muy lejos de la realidad nacional.

“Las crisis que viven los países a nivel interno hacen que las personas estén más a la defensiva y vean cualquier cosa como un ataque, lo que ha pasado en el fútbol de Argentina o de Honduras es una realidad de lo que pasan los países, eso podría llegar a pasar aquí”, añadió.

Chinchilla recomendó no hacer bromas a personas que viven el fútbol de una forma eufórica, ya que fácilmente pueden llegar a ofensas, golpes o incluso ataques que atenten contra la vida.

“El humor no es malo, lo malo es pasarse y ser ofensivo, todo esto se puede empezar a mejorar desde la escuela porque es ahí donde se empiezan estas prácticas”, comentó.