Yenci Aguilar Arroyo.14 octubre, 2019
La declaratoria del café como símbolo nacional es un reconocimiento al trabajo de los pequeños y medianos productores y al aporte económico y social que el grano ha dado al país por años. Cortesía ICAFE.
La declaratoria del café como símbolo nacional es un reconocimiento al trabajo de los pequeños y medianos productores y al aporte económico y social que el grano ha dado al país por años. Cortesía ICAFE.

En el corazón de San José una placa recuerda dónde se plantó el primer cafetal de Costa Rica. Y unas cuadras al este, el Teatro Nacional es un ejemplo de la importancia que tiene el grano de oro en nuestra historia desde hace más de un siglo.

Por eso sorprende que sea apenas ahora cuando se presenta un proyecto para que el café –o yodito, como le decimos con cariño– sea declarado símbolo nacional.

La iniciativa fue presentada el 3 de octubre por el diputado liberacionista Wagner Jiménez en conjunto con el alcalde de Dota, Leonardo Chacón, y un grupo de alumnos de la escuela San Rafael de Dota.

“Prefiero el café chorreado y que la cafetera se caliente en una cocina de leña, como lo hacía mi abuelita". Wagner Jiménez, diputado del PLN.

"Debemos mantener la cultura de la producción del café y preservarla para las próximas generaciones. Deseamos darle un lugar privilegiado en la historia”, dijo Jiménez.

Xinia Chaves, directora ejecutiva del Instituto del Café de Costa Rica (Icafe), piensa que la declaratoria reflejaría una realidad: que el café se encuentra en nuestra manera de ser.

“Aunque no sea un cultivo originario nuestro, para los costarricenses tiene un vínculo importante con el desarrollo nacional. No solamente producimos el mejor café del mundo, sino que lo hacemos de forma responsable”, dijo Chaves.

Nuestro yodito es tan conocido que figuras como el papa Francisco han dicho abiertamente que es “el mejor del mundo”. Eso lo saben bien los cafeteros, esa gente que cada mañana necesita una tacita para carburar y empezar el día puras tejas.

Costa Rica exporta cerca de 2 millones de sacos al año, según datos del ICAFE. Cortesía.
Costa Rica exporta cerca de 2 millones de sacos al año, según datos del ICAFE. Cortesía.
¿Declaratoria tardía?

En 1816 se designó al sacerdote Félix Velarde como el primer sembrador de café en el país. Nuestro primer cafetal estuvo 100 metros al norte de la catedral, donde está hoy tienda Regis).

Desde entonces el café ha estado con nosotros, endulzándonos las mañanas, las tardes y contribuyendo con la economía tica. Por eso algunos creen que su declaratoria como símbolo nacional tiene un “pequeño” atraso de más de 150 años.

"El café lo tenemos en la punta de la nariz y podría equipararlo con otros símbolos nacionales como la carreta o el yigüirro, pero a partir de ahí se podría discutir si se tuvo que haber declarado al café primero que otros símbolos nacionales”, opina Dionisio Cabal, investigador de la cultura costarricense.

El diputado Jiménez dice que aunque la solicitud se plantea este año “nunca es tarde cuando se quiere reconocer a los caficultores por el país que nos han heredado”.

“Me gusta tomármelo con leche o con crema y lo preparo en el chorreador y ese humito que va saliendo de la bolsita lo invita a uno a tomarse el vaso”. María Mayela Padilla, folclorista.

La directora del ICAFE considera que la declaratoria llega a tiempo.

“Creo que es el momento, el café sigue siendo el motor de la economía social rural y a pesar de las grandes transformaciones, se ha mantenido la resistencia para seguir cultivándolo”, añadió.

La folclorista María Mayela Padilla dijo a La Teja: “no sé por qué no se había presentado la declaratoria antes, pero nunca es tarde para reconocer el aporte del café al país y me parece excelente que la solicitud venga de la Zona de los Santos, es conocido que allí se siembra de los mejores cafés del país”.

Hace 8 años, Minor Esquivel estableció un beneficio de café en su finca y hoy exporta el grano a países como Estados Unidos, Japón y Alemania. Cortesía.
Hace 8 años, Minor Esquivel estableció un beneficio de café en su finca y hoy exporta el grano a países como Estados Unidos, Japón y Alemania. Cortesía.
Siempre cambiante

En los últimos años, el mercado le ha puesto el ojo a las distintas variedades de nuestro grano.

El periodista y ahora productor cafetalero Edgar Silvia recuerda que antes no se hacía una separación de las variedades del café.

“No es solamente un tipo, hay muchas plantas de café y cada una de ellas sabe diferente. Antes no se le daba importancia a la separación de las variedades y los nuevos mercados en Asia comenzaron a ponerle atención a las variedades y dijeron 'no queremos café a granel, queremos que nos separen las variedades’”.

Tinte diferente. El productor Minor Esquivel heredó el negocio del café de sus papás y abuelos. Hace 8 años estableció un beneficio y gracias a él, logra exportar café a países como Italia, Alemania, Estados Unidos y Japón. “Mi marca se llama Flor de la Pastora. Además de exportar, vendemos café a nivel nacional en San Rafael de Oreamuno y a Tarrazú”, afirmó. Esquivel aseguró que exporta el grano cuando está verde, entre los meses de abril y agosto.

“La gente piensa que el sabor del café es único. Algunos saben más florales, algunos a miel, algunos a frutas, algunos tienen un sabor más a nueces y todo eso determina el sabor”, afirmó.

La directora del ICAFE opina que es maravillosa la forma en la que ha evolucionado la producción del café.

"Antes estábamos acostumbrados a tomar café negro, ralo, con leche o fuerte. Hoy hay toda una señal de innovación, se usan diferentes métodos para prepararlo. Ya no nos quedamos solamente con el chorreador o el coffee maker, hay mecanismos de filtración muy distintos, como la prensa francesa, la vandola (como un pichelito con filtro) y lo más encantador es que estos procesos nuevos han permitido la inclusión de los jóvenes en el proceso”, afirmó.

Durante años recientes se veía al yodito como una bebida de personas mayores, pero eso ha cambiado. Muchos jóvenes han ido descubriendo el placer que significa un yodito recién chorreado.

El chorreador de café no puede faltar en los hogares ticos. Archivo.
El chorreador de café no puede faltar en los hogares ticos. Archivo.