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Marshmellow y Mantequilla de Maní lo esperan en el Arca de Noé (video)

En el Zoo también monos, mapaches, búfalos, cabras, ovejas, tepezcuintles, lapas y hasta un halcón

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¿Que le parece aprovechar estos últimos días de vacaciones visitando un zoológico sin salir del centro de San José?

Eso es posible en el Parque de la Alegría Arca de Noé, de las Obras del Espíritu Santo, en el barrio Cristo Rey, frente al templo católico.

Dos de los integrantes más nuevos del zoológico son Marshmellow y Mantequilla de Maní, dos tiernos perezosos de cinco años que llegaron en enero pasado. Antes vivían en un santuario, pero tenían un recinto muy estrecho, por eso los encargados del parque hicieron los trámites y con la ayuda de los biólogos que colaboran con el Arca pudieron traérselos para chinearlos bastante.

Kenia Campos, funcionaria de Obras del Espíritu Santo, contó que estos dos peluditos, al igual que los otros animales silvestres que viven en el centro tienen alguna condición que les impide estar en libertad.

“En el área de animales silvestres tenemos también un halcón Caracara que no tiene un ala, la perdió porque se electrocutó; también tenemos loras y lapas que han sido rescatadas de casas o de sitios donde se encontraban en peligro, estas aves son domesticadas, por esa razón no son capaces de sobrevivir por si solos, y por eso son trasladados a sitios como el Arca para ser cuidados. Además, tenemos faisanes, pavas crestadas, mapaches, venados y hasta un cocodrilo de más de tres metros”.

“En el área de animales domésticos hay toros, bueyes, vacas, búfalos negros, blancos y cafés, caballos, burros, ponis, terneros, ovejas, cabras, conejos y perros San Bernardo. Nosotros le damos a todos los animales su cuido diario, su alimentación, cuidados médicos y tratamos de que la ambientación sea muy similar a la de ellos en su hábitat natural”, explicó la colaboradora.

Cariñosos y mansitos

Kenia cuenta que los que más disfrutan las visitas al Arca de Noé son los niños, que se vuelven locos cuando ven de cerquita tantos animales, incluso a algunos los pueden tocar y sacarse fotos con ellos.

“Es muy curioso porque a la mayoría de los chicos les encanta y les impresiona mucho lo que son los bueyes y búfalos, como son tan grandes pero a la vez tan chineados, hasta se dejan acariciar, son súper mansos. Ahorita tenemos dos cabritas bebés muy amigables, se salen y corren, se acercan a los niños y ellos las abrazan, los pequeños viven una experiencia única”, manifestó la funcionaria.

Ella contó que los niños que visitan el parque tienen la oportunidad de montar a caballo y tomarse fotos con los ponis y burros, eso también los hace muy felices.

El padre Sergio, fundador de Obras del Espíritu Santo, dijo que por medio del Arca él y los colaboradores tratan de enseñarles a los chiquitos el respeto hacia los animales.

Entre más nos acercamos a la naturaleza más nos acercamos a Dios, debemos enseñarle a los niños a que amen a los animalitos y los cuiden. Los animales silvestres deberían estar en el bosque, pero ya que hay gente que sacó a estos animales dolorosamente en algún momento, los hemos rescatado y hoy los estamos cuidando”, dijo el sacerdote.

Pero los animales no son el único atractivo de lugar, también hay dos piscinas; una para niños y otra para adultos. Quienes quieran darse un chapuzón deben pagar ¢1.500 por persona.

Además hay carruseles, entre ellos una rueda de Chicago. Quienes quieran disfrutar de los juegos mecánicos deben pagar ¢500. Otra de las atracciones son los juegos inflables.

Los mejengueros pueden darse el gusto de jugar bola porque hay canchas en zacate y sintéticas.

Hasta restaurante

Aunque en el propio parque no venden comidas, a la par está el restaurante Gallo Pinto de la Alegría, que también es de Obras del Espíritu Santo. Ahí hay platillos para todos los gustos y a precios bajos.

Es importante que usted sepa que toda la plata que se recauda en el Arca y el restaurante ayuda directamente a miles de beneficiarios que Obras del Espíritu Santo ayuda en todo el territorio nacional.

“Quiero invitar a todas las familias a un lugar que Dios puso aquí en San José, a escasos dos kilómetros y medio del parque central, donde los niños pueden disfrutar mucho... pueden hacer hasta excursiones y hasta fiestas de cumpleaños, aquí se las organizamos bien bonitas”.

El horario de atención del Arca de Noé es de martes a domingo de 9 a. m. a 5 p. m. Los niños menores de 11 años entran gratis y los adultos dan una contribución voluntaria de ¢2.500.

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