Rocío Sandí.11 mayo

Noelia González Méndez cargó durante 47 años un nombre que para ella era como una ofensa.

Cuando nació, sus papás la bautizaron como Ofelia, pero nunca le gustó, por eso finalmente decidió cambiárselo.

Noelia ahora sí tiene un nombre que le gusta. Foto: Cortesía de Noelia González
Noelia ahora sí tiene un nombre que le gusta. Foto: Cortesía de Noelia González

“Mi nombre era Ofelia Gerarda de la Trinidad, feísimo. Cuando era una muchacha me decían Ofe y eso me enojaba mucho, nunca me gustó. Cuando iba a una cita medica o algo así siempre quería que me llamaran por mis apellidos porque detestaba oír mi nombre por los parlantes.

“Tuve un montón de malas experiencias. Recuerdo, por ejemplo, que una vez conocí a un muchacho y cuando le dije mi nombre me dijo que mis papás no me querían. Ese nombre me quitó la paz, por eso busqué un abogado y le pedí que hiciera los trámites para cambiarlo”, contó.

Noelia dijo que el trámite duró poco más de un año y al final tuvo que ir a una entrevista con un juez para explicarle por qué quería cambiarse el nombre.

“Le conté todo lo que había sufrido por llamarme así y me dijo que tenía razón de querer cambiarme el nombre, desde entonces me llamo Noelia y recuperé mi paz.

Luego del cambio, los interesados deben informar al Registro Civil. Foto: Jorge Castillo
Luego del cambio, los interesados deben informar al Registro Civil. Foto: Jorge Castillo

“Al principio del proceso mis papás se resintieron y dijeron que yo era muy grosera por no querer el nombre que me pusieron, pero ya después lo aceptaron y toda mi familia me apoyó”, agregó la vecina de Belén de Heredia.

Ella asegura que cambiarse el nombre solucionó esa parte de su vida que tanto le incomodaba y le recomienda a las personas que quieren hacerlo, pero que no se atreven, que lo hagan para que puedan vivir tranquilos.

Muchos cambios

El Tribunal Supremo de Elecciones informó que, en los últimos 10 años, 955 personas se han cambiado el nombre porque no les gustaba el que les pusieron sus papás.

El año en que se dieron más cambios fue el 2016 con 126, le sigue el 2013 con 118, después el 2012 con 111 y el 2020 con 110. En lo que levamos de este 2021, ya 41 personas lo han hecho.

El trámite se hace en los Tribunales de Justicia, con la ayuda de un abogado.

Cuando el trámite está aprobado por el juez, se cambia el nombre en la cédula. Foto: Carlos Borbón
Cuando el trámite está aprobado por el juez, se cambia el nombre en la cédula. Foto: Carlos Borbón

Lo primero que se debe hacer es un escrito en el que se dan todos los datos personales de quien se quiere cambiar el nombre y se explica el porqué quiere hacerlo. Un juez lleva a cabo el trámite.

El abogado Boris Acosta explicó que hay muchas razones por las que una personas puede argumentar el deseo de hacer el cambio, no solo es porque no le gusta. Por ejemplo, el que toda la vida haya sido conocido por otro nombre y ahora quiere oficializarlo, también por motivos morales o hasta que haya tenido algún disgusto con alguien y ya no quiere seguir llamándose igual.

Acosta sí dejó muy claro que el solicitante debe demostrar que no lo hace porque quiere evadir algún proceso judicial o sentencia.

“Además, tiene que presentar pruebas testimoniales de conocidos que digan que efectivamente esa persona ha sido conocida de una manera y que su voluntad es cambiarse el nombre, deben dar fe de que es alguien de alta moralidad y honestidad y que el cambio no obedece a una necesidad de evadir a justicia.

Muchas mamás escogen los nombres de los bebés por novelas o canciones. Foto: Luis Navarro.
Muchas mamás escogen los nombres de los bebés por novelas o canciones. Foto: Luis Navarro.

“También debe presentar prueba documental como el acta de nacimiento, la copia de su cédula y otros documentos que puedan servir como prueba”, explicó.

No es tan rápido

Luego de presentar la petición, el abogado se encarga de llevar a cabo las diligencias necesarias, según pida el juez a cargo del caso.

La mayoría de estas diligencias son escritas, a menos de que el juez determine que deba darse una audiencia, ya sea para entrevistar a la persona que quiere cambiarse el nombre o a los testigos.

El abogado dice que por lo general estas peticiones acaban de buena manera, ya que no es como un juicio en el que hay dos partes, en este caso es solo un trámite.

Cuando ya la sentencia está lista, la persona debe informar al Registro Nacional para que se haga el cambio oficial y después de eso el interesado debe también informar a las instituciones en las que tiene cuentas o trámites pendientes para que sepan del cambio de nombre.

Andrea Duarte tiene siete años de trabajar como registradora del Tribunal Supremo de Elecciones y dice que ha notado que muchas mamás toman los nombres para sus hijos de novelas que les gustan mucho, de artistas que admiran, de futbolistas talentosos en los Mundiales, entre otras cosas. Ella también contó que, como parte de su trabajo, cuando una mujer escoge un nombre para un bebé que pueda ser motivo de burla en el futuro, es su obligación aconsejarla para que le ponga otro.