Bryan Castillo.13 agosto
El pequeño se emocionó y compró todo esto. Foto: Cortesía.
El pequeño se emocionó y compró todo esto. Foto: Cortesía.

Compartir un desayuno en familia era lo único que quería el pequeño Ian Mata de seis años.

Fue por eso que tomó el teléfono de su mamita, llamada Bahare Hojabri, y a través de la aplicación Uber Eats pidió ocho cajitas felices, 12 papas rayadas y dos botellas de agua.

Esto lo hizo a escondidas de ella, quien se sorprendió cuando su hijo le contó la torta que se había jalado.

Ella habló con La Teja y nos aseguró que a pesar de que su pequeñín no sabe leer, es un gatazo con el celu y la compu, como los chiquitos de su edad, quienes nacieron con el chip tecnológico incluido.

“A uno hasta cierto punto le da gracia pero se deben poner límites para que no vuelva a pasar”. Bahare Hojabri.

“Eso fue el dos de agosto como a las 9:30 de la mañana, él a veces agarra mi teléfono para jugar. Yo estaba en la cama, entonces, él se me acercó y me dijo: ‘mamá pedí comida’, yo le pregunté que cómo y me dijo que por Uber Eats”, explicó la mamá de Ian.

De inmediato se levantó asustada de su cama y revisó el celular e incrédula confirmó lo que su hijo le había confesado.

“Eran ¢33 mil, lo que hice fue llamar al centro de atención de Uber Eats para cancelar la orden, pero me dijeron que ya no se podía porque todo iba en camino.

"Me causó curiosidad que comprara agua, yo le pregunté por qué compró eso si en la casa hay bastante y me dijo que tomar mucha agua era bueno”, mencionó la mamá de 30 años, quien tiene un negocio de vaporizadores.

Esta vecina de San Pablo en Heredia comentó que fue una muchacha la que le llevó la comida y con quien se desahogó de primera entrada por la travesura.

“Ella me dijo muerta de risa que pensaba que venía a una fiesta de niños, yo le expliqué lo que realmente había pasado y no me quedo más que recibir la comida”, agregó.

El pequeño fue regañado con amor por su madre. Foto: Cortesía.
El pequeño fue regañado con amor por su madre. Foto: Cortesía.
Regaño con amor

Con comida en mano, esta mamita de 30 años, corrigió con amor a su retoño.

“Le dije que lo que hizo no estaba bien, que si él quería comer algo que me lo dijera, que no debía tomar una decisión de esas porque él no sabía el valor del dinero”.

Reporte un problema
Si usted tiene un problema con la aplicación Uber Eats, puede solicitar asistencia desde la aplicación en la parte donde dice contacto.

“Me contestó que lo que quería era desayunar con nosotros (ella y su esposo) y que por eso lo hizo. Se me salió una risa, pero no podía dejar pasar el momento para decirle que lo que hizo no es correcto y mi esposo también le dijo lo mismo porque la plata cuesta ganársela”, destacó.

Luego de dejarle bien claro su error, la madre decidió aprovechar la comida para complacer a su pequeño y compartir en familia.

“Desayunamos mi esposo, mi mamá, mi hijo, mi hermana y otro hermanito que tiene mi hijo. Disfrutamos mucho el momento, nos reímos y estuvimos un buen rato juntos porque era algo que teníamos tiempo de no hacer”, mencionó.

Esta es la factura del pedido que hizo Ian. Foto: Cortesía.
Esta es la factura del pedido que hizo Ian. Foto: Cortesía.
Claves y precaución

Mujer prevenida vale por dos y eso lo sabe muy bien la madre de Ian, que tras la curiosa experiencia, decidió tomar acciones para que su angelito no volviera a salir con una diablura.

“Le tuve que poner clave a mi teléfono y descargué una aplicación para ponerle claves a otras aplicaciones. Igualmente él es consiente de lo que pasó, es un niño muy obediente que, incluso, me ha dicho que si le puedo prestar el teléfono y que no va usar ninguna aplicación para comprar cosas”, expresó.

Para Bahare lo que le ocurrió debe servir de experiencia, pues no es sano dejarle un teléfono a un pequeño durante mucho tiempo.

“Uno no puede limitar a un niño del mundo tecnológico porque eso es lo que hay, lo que uno debe hacer como padre es ser más vigilante para que este tipo de cosas no ocurran”, sentenció.

Aplicación le ayuda

La aplicación Family Link de la compañía estadounidense Google, es una de las más confiables para monitorear lo que hacen sus hijos.

Kenneth Monge, máster en ciberseguridad y profesor de la universidad Cenfotec, explicó que esta herramienta le permite a los padres saber exactamente a que están accediendo sus hijos.

De acuerdo con el experto se debe instalar en el teléfono del niño y en el de los padres.

“Esta plataforma es como una especie de espejo, si un menor está utilizando una aplicación, a los padres les va a llegar una notificación sobre lo que están viendo. Ellos también puede restringir su uso, por ejemplo, lo pueden programar para que funcione a ciertas horas del día y que después se bloquee, también puede ser localizado en caso de que se pierda a través de su señal”, explicó.

Esta herramienta es gratuita y según Monge, además de conocer que están viendo los pequeños, también se pueden detectar mensajes de personas desconocidas.

“El fin claramente es cuidar a la familia y el uso es ese, no debe ser confundido con tratar de vigilar a una pareja porque ese no es su uso”, manifestó.

Esta no es la única opción, según Monge, ahora muchos de los celulares tienen en la parte de ajustes la opción “control parental”.

“Esta también es sencilla de usar, la persona solo debe ingresar a esa sección, colocar una clave que solo él sepa y elegir las aplicaciones que no quiere que su hijo use, si en algún momento quiere limitar otras aplicaciones, se puede hacer”, añadió.

Más que poner límites, Monge recomendó aconsejar a los niños cuando usan estos dispositivos y dejarles claro cuáles “apps” tienen un costo y el peligro que hay en la red.