.16 marzo
Escuela Ricardo Jiménez Oreamuno. El coronavirus mandó a los chiquitos para la casa. Foto: Rafael Pacheco
Escuela Ricardo Jiménez Oreamuno. El coronavirus mandó a los chiquitos para la casa. Foto: Rafael Pacheco

Nos lo ganamos y aplaudo la decisión del gobierno de decretar emergencia nacional para intensificar la batalla contra el coronavirus. La medida lo único que busca es proteger la vida de nosotros mismos ante tanta irresponsabilidad mostrada este fin de semana.

El ministro de Salud, Dr. Daniel Salas, quien está haciendo un trabajo muy serio en contra de la pandemia del Covid-19, perdió de vista que el tico entiende solo a la patada, suena duro, pero así es, y creyó que ibamos a entender su mensaje de responsabilidad y mesura.

Algunos de los llamados influencers, quienes no son los mejores ejemplares de nuestra sociedad, subieron este fin de semana fotos en la playa, por supuesto, con birrita incluida, porque, según ellos, el calor mata el virus.

Lo que el calor les mató fueron las neuronas.

Por bien, o a pura buena fe, ningún dueño de bar o discoteque iba a respetar que el ingreso a sus locales fuera del 50% de la capacidad. Y el fin de semana los clientes estuvieron apelotados, y estos, ya con varias birras entre pecho y espalda, entre más apelotados más felices se sentían.

El domingo el ministro de Salud, Daniel Salas, entendió que por las buenas no hacemos caso, así que ordenó el cierre bares, discotecas y casinos. Y aplaudo aún más la declaratoria de emergencia de este lunes.

El tico solo entiende con medidas radicales, ahora veremos si por fin tomamos conciencia de la seriedad del virus.