.3 julio

Este jueves nos dimos cuenta de que Nancy Marín, quien fuera ministra de Comunicación y renunció para, dijo ella, dedicarse a la familia, había sido nombrada como asesora de la presidencia ejectuva del INS.

Podríamos decir que hasta ese punto no hay nada que se salga de la normalidad. Pero el asunto se enturbia cuando vemos que ganaría 3,4 millones de colones al mes en momentos en los que la pandemia hizo subir los números de personas desempleadas.

La cifra actual es del 15.7%, es decir, 380.000 personas. Algunos expertos creen que el número podría ser mayor porque conforme la crisis del coronavirus se acentúa cierran más lugares.

El INS puede funcionar perfectamente sin la asesoría que la señora Marín, eso podemos asegurarlo todos los ciudadanos que nos hemos visto golpeados por una realidad que obliga a socarse la faja, pero parace que algunas personas en el Gobierno perdieron de vista que el país vive momentos que obligan a partir el ayote por la mitad.

Varios diputados le piden al presidente Carlos Alvarado que se eche atrás en el nombramiento de la exministra, que sería lo más sensato en momentos en los que se pide a la ciudadanía un comportamiento ejemplar y a la altura de las circunstancias.

Si el Gobierno quiere ser congruente debe desistirse en darle ese puesto a la señora Marín. El mensaje que mandaría dejándola sería terrible para quienes día a día deben pulsearla para ver de qué manera generan ingresos porque perdieron el trabajo.

Hemos informado de odontólogos que se vieron en la necesidad de vender pan, productores de flores que no tienen dónde venderlas, sodas clausuradas porque nadie llega. Hay muchas personas con jornadas reducidas, contratos disueltos, sueldos en la mitad.

El panorama es durísimo para miles de personas como para insistir en un nombramiento perfectamente prescindible.

Es falso que haya violencia política contra la señora Marín, lo que hay es un válido llamado al presidente Alvarado para que haga lo que dice.