Eduardo Vega.3 enero
El eclipse lunar del próximo 21 de enero también tendrá luna de sangre y super luna. Archivo.
El eclipse lunar del próximo 21 de enero también tendrá luna de sangre y super luna. Archivo.

Si usted agarró una maleta y salió por el barrio el 31 de diciembre a las puriticas doce de la noche como agüizote para que el año nuevo le traiga muchos viajes al extranjero, todo eso pudo haber sido en vano y que el 2019 no le dé tiempo ni para montarse a una avioneta.

¿La razón? Ya hay gente anunciando que el 21 de enero será (otra vez) el fin del mundo.

3 fenómenos lunares al mismo tiempo habrá el 21 de enero.

Puede hacer una búsqueda en la web y verá que existen páginas que anuncian la caída del telón y hablan de que en la Biblia está escrito que antes del fin habrá señales en el cielo. Nada nuevo en relación con otros fracasados fines del mundo anteriores.

De lo que se habla en Internet es que el 21 de enero habrá un eclipse total de luna (eso sí es cierto). algo totalmente normal pero le están agregando a la sopa más ingredientes de la cuenta, la mayor parte falsos, hasta llegar a otra destrucción planetaria.

El eclipse de Luna no será común y corriente, eso sí. Habrá un combo de fenómenos lunares y por eso es que ya muchos dicen que son las tres señales que viene anunciando diferentes “profetas” como el evento celestial previo a una destrucción total de la Tierra.

¿Qué habrá?

El 21 será especial desde el punto de vista astronómico.

Primero, como dijimos, habrá un eclipse total luna; segundo, habrá una superluna y, tercero, veremos la llamada “luna de sangre”.

Para Khayyán el 2019 estará cargado de desastres naturales pero no del fin del mundo. Cortesía.
Para Khayyán el 2019 estará cargado de desastres naturales pero no del fin del mundo. Cortesía.

El eclipse total se da cuando la Tierra, la Luna y el Sol se alinean. El 21 de enero este fenómeno se podrá observar por hasta tres horas en algunos lugares del planeta. La superluna ocurre cuando nuestro satélite se acerca un 10% más a la Tierra y entonces podemos verlo más grande de lo usual.

La llamada “luna de sangre” ocurre es cuando la Luna entra en la sombra más oscura de la Tierra y por eso se puede ver en un tono rojo intenso. Estos tres fenómenos se podrán ver en América, el oeste de Europa y África, según la NASA.

De acuerdo al astrólogo Minor Khayyán, quien año a año hace predicciones sobre lo que sucederá en el planeta, el mundo no se acabará el 21 de enero. Podemos hacer planes para los doce meses que siguen.

“Sí habrá en este 2019 un aumento de los desastres naturales, huracanes, inundaciones y deslizamientos, pero no el fin del mundo como lo conocemos, así que la gente puede estar tranquila”, explicó Khayyán.

El pastor Henry Zúñiga, de la iglesia Maná Cartago, nos recuerda que no es nada nuevo saber de gente que anuncia el fin de los tiempos.

“Nos encontramos con la reiterada historia que va desde los primeros años de la Era Cristiana, cuando se decía que la profecía de Jesús ligada a la destrucción de Jerusalén en el año setenta, anunciaba el fin del mundo y por eso los esenios esperaban para esos tiempos la redención de Sión. Posteriormente el papa Clemente de Roma profetizó el fin para el año 90″.

Profecías del fin del mundo que jamás se cumplieron
-Llegada del año 2000
Cada vez que se acercaba el cambio de siglo aumentaban las teorías del fin del mundo, se decía que a las cero horas del primero de enero del 2000 se acabaría todo.
-La “profecía” maya
Una de las “predicciones” que más sonaron fue la de los mayas. De acuerdo con una mala interpretación de escrituras mayas se anunció el fin del mundo para el 21 de diciembre del 2012, pero ellos nunca hablaron de eso sino del fin de un ciclo.
-Luna de sangre del 2014 y del 2015
Hubo varios ministros cristianos en todo el mundo que anunciaron que cuando se dieran cuatro lunas de sangre consecutivas se acabaría el planeta. Estas lunas se dieron en abril del 2014, octubre del 2014, abril del 2015 y setiembre del 2015.
-Polos de la Tierra se invertirían en 2016
En redes sociales, incluso YouTube, se habló de que los polos del planeta tendrían un cambio total, eso significaría que la Tierra daría una vuelta carnera y que eso provocaría un mega terremoto que acabaría con todo.
-Hasta Nostradamus falló en el 2000
Según algunos intérpretes de los escritos de Nostradamus, el fin del mundo estaba listo y cocinado para el 2000, cuando un meteorito caería sobre  París y así la vida del planeta se acabaría, pero París sigue tan romántica como siempre (aunque un poco agitada por las protestas contra el gobierno).

“Así a lo largo de la historia son decenas de personajes con una inclinación mística ligados a la fe cristiana, quienes han profetizado que el fin del mundo es en determinadas fechas. Uno de los últimos fue el numerólogo David Meade, quien decía que el 23 de septiembre del 2017 acabaría el mundo y que el eclipse de agosto anterior era un aviso inminente. Como todos los anteriores y como era de esperarse, falló en sus cálculos, cosa que me alegra por cuanto harían a Dios mentiroso”, comentó el pastor.

El final de la vida en el planeta Tierra, incluso, el final del planeta, lo vienen anunciando desde hace más de dos mil años, pero nadie le ha pegado a la predicción. Archivo.
El final de la vida en el planeta Tierra, incluso, el final del planeta, lo vienen anunciando desde hace más de dos mil años, pero nadie le ha pegado a la predicción. Archivo.

Monseñor José Manuel Garita, obispo de Ciudad Quesada, recuerda que la esperanza de vida nuestra no debe descansar en predicciones de ningún tipo.

“Debemos vivir en sintonía con Dios, que vino a santificar nuestra historia y nuestras vidas. Vivamos con el sentido litúrgico que nos ofrece la Iglesia, con el corazón puesto en Cristo, para que no sea la sociedad la que encienda o apague nuestras ilusiones. Centrémonos en Dios y en la propuesta de vida que nos hace. Allí está la clave para el año nuevo y para siempre”, dijo.

“Si habrá catástrofes naturales pero no el fin del mundo”. Minor Khayyán, astrólogo.

Al mismo tiempo, Quirós recordó que lo mejor es no concentrarnos en el fin de la humanidad sino en una buena vida mientras estemos en este mundo.