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Tico ha puesto su talento en cuatro de los robots que han llegado a Marte

Eric Aguilar tiene 20 años de trabajar en Laboratorio de Propulsión a Chorro

Eric Aguilar es un costarricense que hoy puede darse el lujo de decir que algo en lo cual trabajó se encuentra a millones de kilómetros de distancia, nada menos que en Marte.

El compatriota es uno de los técnicos en robótica y electromecánica que participó en la construcción del robot que en este momento participa en la misión “Perseverance”, que busca rastros de microorganismos vivos en el planeta rojo.

Eric juega en las grandes ligas. Tiene 20 años en el Laboratorio de Propulsión a Chorro, de la NASA.

Este sonriente trabajador es uno de los cuatro talentos costarricenses --los 4 Fantásticos-- que aportaron conocimiento para que la misión avance con éxito.

Este no es el primer robot en el que trabaja Eric. A Marte han llegado ya cinco y él ha tenido participación en los cuatro más recientes.

Empezó con los gemelos “Spirit” y “Opportunity”, que llegaron a su lejano destino en enero del 2004. En ese caso, Eric hizo el diseño de la computadora de vuelo donde desarrolló la comunicación con el rover (el robot que recorre Marte) y también trabajó en el “Curiosity”, que llegó en agosto del 2012. El “Perseverance completa el cuarteto de misiones en las que ha laborado.

Él es uno de los administradores encargados de alistar el rover que llegó a suelo marciano el jueves luego de siete meses de viaje y que recogerá los materiales que se estudiarán posteriormente en nuestro planeta.

“El proyecto del rover es grande, podemos estar unas mil personas trabajando en él y no todos a la vez”, explicó Eric, cuyo padre --Eduardo Aguilar Eastwood-- era de La Argentina de Grecia y se fue para Estados Unidos a los 18 años junto a su madre Elsa Eastwood.

Entre quienes colaboraron con la construcción del robot están los también costarricenses Alex Mora, Joe Mora, trabajadores del JPL, y Andrés Mora, quien trabajó en el helicóptero que acompaña la misión, pero de manera externa. Andrés pertenece a un laboratorio privado que le vendió servicios a la NASA.

“Me sentí muy orgulloso de todo lo que hizo nuestro equipo al ver que amartizó con éxito, trabajé en eso por cerca de seis años. Todas las noches, horas y fines de semana llegan hasta ese momento de los siete minutos de terror esperando que todo salga bien”, explicó el técnico.

La alegría de Eric era tanta que aún un día después de la llegada de la misión (el viernes 19), cuando conversó con La Teja, se sentía invadido por la adrenalina.

¿Qué hace él en el Laboratorio de Propulsión a Chorro?

Pues, dicho en buen tico, un poco de todo: cosas de ingeniería eléctrica, robótica, mecánico, controles de motor.

En Tiquicia

Eric nos contó que parte de su familia Aguilar (tíos y primos) todavía está en nuestro país, entre Grecia, Desamparados y otros lugares de San José.

Mantiene comunicación constante con ellos, quienes no dejan de decirle lo orgullosos que se sienten de él y con toda razón.

“Me mandan las publicaciones en las que salgo y hasta me reclamaron la última vez mis primas (Grace y Ericka Aguilar) que no hablé de ellas”, recordó con una carcajada.

Eric se casó hace 20 años con Regina, una mexicana-estadounidense, y tienen dos hijas: una 7 años y otra de 14 llamadas Victoria y Lilyana. La familia vive en Pasadena, California.

Es el del medio de tres hermanos: Keny es el mayor y Michael el menor.

“La última vez que estuve en Costa Rica fue hace como quince años, ya habíamos planeado ir el verano pasado (julio 2020) pero con esto de la pandemia esperaremos un poquito más, a ver si volvemos con las niñas para que conozcan y que la familia las conozca en persona”, recordó.

Como la NASA tiene sedes en diez ciudades, Eric no ha tenido la oportunidad de conocer en persona a la tica Sandra Cauffman, pero se han comunicado por correo electrónico.

Ama trabajar en la industria aeroespacial, en la cual todos los días hacen algo nuevo. A veces es “taan” nuevo como hacer llegar a Marte un robot con dos micrófonos, algo que nunca antes había ocurrido.

“Yo creo saber qué voy a hacer cada día cuando llego al trabajo, pero eso cambia en el camino”, explicó.

Claro, no todo es trabajo en la vida, así que dedica parte del tiempo libre a la cocina, le gusta pasar tiempo con sus hijas y preparar queques y galletas con ellas.

Su especialidad son las carnes y los desayunos, en los que --como buen tico-- no pueden faltar el pinto, la natilla, el pan y un yodito.

Karen Fernández

Periodista con una licenciatura en Producción de Medios. Forma parte del equipo de Nuestro Tema y tengo experiencia en la cobertura de noticias de espectáculos, religiosos, salud, deportes y nacionales. Trabajo en Grupo Nacion desde el 2011.