Franklin Arroyo.10 diciembre, 2019

Chánguena, una comunidad rural en Buenos Aires de Puntarenas, puede rajar de que las instalaciones de su cole son de primera calidad y además, lleva nueve años consecutivos en que todos los estudiantes de quinto año pasan el bachillerato.

Y todo eso lo hacen sin contar con internet ni cobertura telefónica en sus instalaciones.

El liceo acaba de estrenar un comedor muy lindo. Foto: Cortesía Liceo.
El liceo acaba de estrenar un comedor muy lindo. Foto: Cortesía Liceo.

Para sacar el máximo provecho, los profes deben compartir la información que logran descargar con sus estudiantes.

“Tenemos que ir como a cien metros del cole a agarrar señal y conectarnos. Los profes (son cinco) van, descargan la información y la pasan a los estudiantes. Eso generalmente es los fines de semana”, comentó el director del cole, Jonathan Fonseca.

El cole está lleno de vegetación, algunas partes parece un hotel. Foto: Cortesía Liceo.
El cole está lleno de vegetación, algunas partes parece un hotel. Foto: Cortesía Liceo.

Además, el cole hasta parece un hotel, lleno de vegetación y con las instalaciones tan bonitas que hasta da gusto caminar por sus pasillos.

El cielorraso está en perfecto estado, el piso es de cerámica, las instalaciones eléctricas están como nuevas, no le falta un bombillo, los sanitarios son nuevos y cuenta con comedor, áreas verdes y ranchitos. Todo para atender a 139 estudiantes.

El cole obtuvo por noveno año consecutivo cien por ciento de promoción en bachi y ha logrado entrar entre las 50 instituciones con mejor promedio.

“Me llena de orgullo, la comunidad es muy colaborativa, es injusto que uno se eche el crédito para sí cuando ha sido un trabajo de todos”, añadió el director.

La integración de la comunidad, el esfuerzo de los profes y la actitud positiva de los estudiantes son fundamentales para que el cole sea un modelo a seguir.

Por ejemplo, cuando realizan una venta de comidas para pintar una aula, al recoger la platica ejecutan el proyecto y después invitan a la comunidad para que vea como quedó. Por eso las rifas, bingos, ferias o cualquier otra actividad son exitosas.

Las aulas son cómodas y reconfortantes. Foto: Cortesía Liceo.
Las aulas son cómodas y reconfortantes. Foto: Cortesía Liceo.

“Ha sido clave el amor a la educación y la vocación de los funcionarios y el apoyo de la comunidad, de los padres y estudiantes que aportan un granito de arena por el bien de la institución”, explicó don Jonathan.

Dijo que el estado de cada institución obedece al contexto de las comunidades y un poco a la gestión y enfoque del director.

“Cada cabeza es un mundo, en mi caso, amo la educación y el trabajo que realizo. Mi ilusión es ver cada día mejor al colegio, dar un buen servicio y que cada quien aporte en lo que pueda. Lo importante es que el trabajo se vea reflejado”.

Así era el cole hace diez años. Foto: Cortesía Liceo.
Así era el cole hace diez años. Foto: Cortesía Liceo.

Chánguena es un pueblo de agricultores y con una economía de autosubsistencia, pues no da para más. Son buenos productores de frijoles, ayote, tiquisque, gengibre y plátanos. El principal problema es la falta de internet y de cobertura telefónica.