Alejandra Portuguez Morales.28 mayo

Ángel Aarón Aguilar Barboza, de dos añitos, tiene una semana de estar despertando en su casa junto a sus papitos después de pasar los últimos seis meses en el Hospital Nacional de Niños.

Este pequeño sobrevivió a una intoxicación con potasa que le destruyó los tejidos del esófago.

Él soportó 10 operaciones que le realizaron desde noviembre del año pasado, hasta marzo de este 2020.

Primero estuvo internado en el hospital Max Peralta, en Cartago, y luego fue trasladado al de Niños porque contrajo bacterias en la sangre y en los intestinos.

Dichosamente los médicos lo salvaron, por lo que don Alberto Aguilar, papá del pequeño dijo que sentía una fiesta en su corazón.

“Después de seis meses y diez días, es motivo de alegría, contaba los días por llevarlo de nuevo a casa, han sido días de dolor, impotencia y miedo, pero Dios nunca nos abandonó, nos puso ángeles en el camino que de muchas maneras se manifestaron con sus oraciones y ayudas”, dijo Aguilar.

La lucha de Aarón sigue, ya que cada 15 días debe ir a citas de control.

Además, aún no puede comer alimentos sólidos, por lo que lo alimentan por medio de una sonda de cinco milímetros, introducida por la nariz y que baja por el esófago.

Ángel Aarón Aguilar Barboza, bebé sobreviviente que tomó potasa. Foto: Cortesía de Alberto Aguilar para La Teja
Ángel Aarón Aguilar Barboza, bebé sobreviviente que tomó potasa. Foto: Cortesía de Alberto Aguilar para La Teja

“Más adelante viene un proceso mediante muchas dilataciones láser, para abrir poco a poco hasta que pueda tragar sólidos. Todo lo hemos dejado en manos de Dios, estamos muy agradecido con los doctores Mauricio Vargas, Eullany García y Franklin Campos Alfaro y a todo el personal de Cirugía dos del Hospital Nacional de Niños, porque manifestaron gran profesionalismo y amor humano en este caso con nuestro hijo”, expresó el papá.

Esta lamentable emergencia del bebé ocurrió el 10 de noviembre anterior, cuando la familia se estaba pasando de casa y el chiquito caminó al baño y se encontró un frasco y lo tomó, dentro de este había potasa, el tarro lo dejó la familia que vivía antes en la vivienda y los papás del niño no lo sabían.