Adrían Galeano Calvo.25 mayo
Los fiebres de la patineta se llevaron su buena regañada. Foto MSP.
Los fiebres de la patineta se llevaron su buena regañada. Foto MSP.

Seis jóvenes, entre ellos tres menores de edad, fueron detenidos por la Fuerza Pública por cabezones, ya que se metieron a la brava a un parque de patinaje en Alajuela el cual había sido clausurado mediante el uso de cinta amarilla como medida sanitaria ante el COVID-19.

Los hechos ocurrieron este domingo 24 de mayo en horas de la noche en un skatepark (parque de patinaje) ubicado en barrio Cristo Rey en Alajuela.

Los muchachos detenidos son de apellidos Araya, Rodríguez y Lanzas. A estos se les suman tres jóvenes de 15, 16 y 17 años.

El Ministerio de Seguridad Pública confirmó que los vivazos cometieron dos violaciones a las medidas sanitarias, pues primero irrespetaron la prohibición de paso colocada en el parque y luego rompieron la cinta amarilla.

"Lo que pasó es que en ese parque estaban esos muchachos jugando con sus patinetas exactamente como si nada estuviera pasando. Incluso, si no me equivocó, uno de los menores y uno de los adultos son reincidentes por la misma situación, explicó Erick Calderón, director de la Fuerza Pública de Alajuela.

Bien regañados

Antes de ser detenidos, los fiebres de la patineta se llevaron su buena regañadita, ya que el jefe policial les explicó las posibles consecuencias que podrían tener sus actos.

“Invertí no menos de treinta minutos explicándoles y sensibilizándolos sobre la importancia de que mantengan el aislamiento social, les explique las responsabilidades que tienen a nivel penal los adultos y los menores”, contó Calderón.

Después del jalón de orejas los tres mayores fueron llevados a la Fiscalía de Alajuela, mientras que los menores quedaron a la orden del Juzgado Penal Juvenil. Según Calderón al final todos los vivazos fueron recogidos por sus papás.

El jefe policial dijo que lamentablemente esta clase de casos son muy usuales en la provincia, pues aún hay muchas personas que no entienden el riesgo que conlleva salir de sus casas.

“Hay muchos que no hacen caso, nos hemos topado en los parques a adultas mayores caminando con sus hijas y nietas, hemos logrado detectar principalmente en las comunidades urbano marginales mayor resistencia a las medidas”, añadió.