Rocío Sandí.21 agosto

Luis Andrey Ortiz Jiménez soñaba con sacar el bachillerato y trabajaba duro para comprarse una moto, que era su sueño, sin embargo, una bala le arrebató la vida a sus cortos 19 años.

El lunes pasado él y unos amigos se pusieron de acuerdo para ir a mejenguear cerca de su casa, en Concepción Abajo de Alajuelita, pero, al parecer, cuando él y sus compas iban de camino se armó una tiroteo y una de las balas lo impactó en el pecho.

La mamá del joven subió varias fotos de él a su Facebook para despedirlo. Foto: Tomada de Facebook.
La mamá del joven subió varias fotos de él a su Facebook para despedirlo. Foto: Tomada de Facebook.

Ortiz cayó malherido y agonizó mientras llegaban los paramédicos de la Cruz Roja. Varios amigos y familiares estuvieron a su lado mientras la vida se le iba.

Karla Molina, una amiga cercana de Andrey, contó que ella todos los días pasaba hablando con él por mensajes, incluso el lunes él le pidió que lo acompañara al partido.

“Desde que nos levantamos empezamos a hablar, durante el día estuvimos mandándonos audios de canciones y estuvimos vacilando como siempre, hasta nos hicimos videollamadas. Como a las 5 de la tarde me dijo que en la noche iba ir a jugar, que si lo quería acompañar, pero yo le dije que mejor no”, contó la muchacha entre lágrimas.

“Más tarde yo le puse varios mensajes pero él no me contestó y después me llamó un primo de él para decirme que habían matado a Andrey, yo no lo podía creer porque él era un muchacho bueno que no andaba en drogas ni nada de eso, no merecía morir de esa manera”, agregó.

La joven contó que Ortiz se había salido del colegio y trabajaba para colaborar con los gastos de la casa. Hace un tiempo estuvo laborando en una venta de pollo cerca de la delegación policial de Concepción Abajo y desde hace unos 15 días estaba trabajando en una panadería de la zona.

Ortiz había empezado a trabajar en una panadería hacía unas dos semanas. Foto: Cortesía de Karla Molina.
Ortiz había empezado a trabajar en una panadería hacía unas dos semanas. Foto: Cortesía de Karla Molina.

“Yo le insistía a Andrey en que tenía que terminar el colegio y él me dijo que a final de año se iba a matricular para sacar el bachi, yo le dije que podía ayudarlo a estudiar”, contó Karla.

“Siempre pasaba hablando de motos porque le encantaban, me mandaba fotos para enseñarme cuál era la que él quería y me decía que ya estaba ahorrando para comprársela”, añadió.

Andrey fue sepultado este miércoles al mediodía en el centro de Alajuelita.

“Ya nada nos va a devolver a Andrey, pero esperamos que la policía agarre a los hombres que armaron la balacera en la que él murió para que paguen por lo que hicieron; le arrebataron la vida a un muchacho bueno que luchaba por cumplir sus sueños”, expresó.

Los agentes del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) revisaron el lugar del homicidio y estuvieron hablando con familiares y amigos de la víctima para recoger pistas y testimonios que les ayuden a agarrar a los responsables.

Karla Molina, amiga de la víctima: “Andrey siempre pasaba hablándome y pasándome fotos del sobrinito de dos meses, lo amaba muchísimo”.