Rocío Sandí.22 marzo
La farmacia es pequeña pero tiene todo lo necesario. Foto: Ministerio de Justicia.
La farmacia es pequeña pero tiene todo lo necesario. Foto: Ministerio de Justicia.

La cárcel Jorge Arturo Montero, más conocida como La Reforma, tiene ahora una farmacia puras tejas.

Desde la semana pasada los trabajadores de esta unidad pasaron todas las cosas del pequeño lugar en el que funcionaban hasta el nuevo edificio localizado en la Unidad de Atención Integral Reynaldo Villalobos, dentro del complejo de ‘La Refor’.

La mano de obra de la construcción, que significó una inversión de ¢177 millones, estuvo a cargo de los presos.

La doctora Alejandra Mejía, jefa de la farmacia, dice que el cambio ha traído muy buenos resultados.

“Antes no manejábamos tratamientos de especialistas, sino que teníamos que mandarlos a traer de los hospitales, entre ellos el Calderón Guardia, el San Juan de Dios, el México, entre otros, esos pedidos se mandaban a traer por medio de un mensajero, lo que atrasaba la llegada de los medicamentos tres o cuatro días, pero ahora es diferente porque los pedidos están listos en solo dos horas.

“Además, ahora tenemos un área de almacenamiento más grande, una ventanilla de entregas adecuada, con buen espacio y mejores recintos de despacho y preparación; también tenemos un consultorio más espacioso para atender a los pacientes que llegan a que les expliquemos como se aplican los productos”, narró.

Los pedidos están listo en cuestión de dos horas. Foto: Ministerio de Justicia.
Los pedidos están listo en cuestión de dos horas. Foto: Ministerio de Justicia.
Reos agradecidos

Los más beneficiados con la nueva farmacia son los reclusos que ahora tienen a mano lo que necesitan cuando se enferman, o para tratar padecimientos crónicos.

“Nosotros también atendemos a los privados de libertad cuando se les asigna un tratamiento, les explicamos como deben usarlo y la importancia de seguir las indicaciones de cada uno. Ellos siempre prestan atención y están anuentes a seguir las recomendaciones.

“Mucha gente en la calle cuando se da cuenta de que uno trabaja en una cárcel se sorprende porque ven a las personas que están aquí diferente, como si valieran menos, pero no es así, todos los seres humanos necesitamos que nos atiendan con calidez, cortesía, amabilidad. Cuando ellos se sienten tratados con educación responden igual, son respetuosos”, aseguró Mejía.

La ministra de Justicia, Marcia González, dijo sentirse muy satisfecha con este nuevo equipamento.

“Con esta nueva obra estamos en capacidad de ofrecer un servicio más expedito a la población privada de libertad, para que tengan un acceso más efectivo a sus medicamentos, sobre todo para quienes requieren tratamientos específicos. Este nuevo servicio significa una importantísima disminución en el tiempo de respuesta para entregar medicamentos”, expresó.

Las demás cárceles deben enviar a pedir medicamentos a las clínicas y Ebais. Foto: Ministerio de Justicia.
Las demás cárceles deben enviar a pedir medicamentos a las clínicas y Ebais. Foto: Ministerio de Justicia.

Antes del cambio, el horario de atención era de lunes a viernes de 8 de la mañana a 4 de la tarde, pero ahora se extendió hasta las 10 de la noche. El equipo está compuesto por tres regentes farmacéuticos, cuatro técnicos de farmacia y un funcionario de proveeduría de la Caja del Seguro.

Durante el 2018 las áreas de salud ubicadas dentro de centros penitenciarios atendieron más de 70 mil consultas de privados de libertad.