Sucesos

Nieta de agricultor desaparecido en el Reventazón: “Queremos encontrarlo para darle la sepultura que merece”

Don Delio Araya, de 80 años, es una de las dos personas que siguen desaparecidas como consecuencia de las lluvias

Delio Araya, señor de 80 años que desapareció en Tucurrique tras ser arrastrado por el río Reventazón. Foto cortesía Jacqueline Araya.

La familia del agricultor Delio Araya Araya, de 80 años, vive una pesadilla desde el jueves, cuando el señor desapareció arrastrado por el río Reventazón, que estaba crecidísimo debido a los aguaceros.

La Cruz Roja confirmó que don Delio --de Tucurrique de Jiménez-- es una de las dos personas que todavía están desaparecidas a consecuencia de las lluvias; el otro caso es el de una mujer de 31 años que también fue arrastrada por el río Reventazón en El Cocal de Siquirres.

“Creemos que mi abuelo se confió porque para cruzar el río tiene que usar una carrucha (polea que corre por un cable) y la carrucha apareció a la mitad del cable y mi abuelo no estaba por ninguna parte”, contó Jacqueline Araya, nieta del señor.

“Lo que nosotros queremos es que ojalé se encuentre el cuerpo para así darle cristiana sepultura”, añade.


—  "La Cruz Roja nos informó que es muy poco probable que él este vivo", dijo Jacqueline Arata, nieta de don Delio.

Don Delio trabajaba en una finca ubicada en los bajos del río Reventazón y el jueves salió desde muy temprano a sus tareas y en la tarde fue sorprendido por un fuerte aguacero que le habría impedido regresar a su casa en el barrio Sagrada Familia, en Tucurrique.

Delio Araya, señor de 80 años que desapareció en Tucurrique tras ser arrastrado por el río Reventazón. Foto cortesía Jacqueline Araya.

“Mi abuelo tenía que llegar temprano, pero ya a las seis de la tarde nos preocupamos. Llamé a mi primo para decirle que abuelo no aparecía y él me dijo que ya lo andaban buscando, creímos que se había quedado en un ranchito esperando que dejara de llover”, contó la nieta.

“Lo fuimos a buscar, pero no se podía cruzar porque el río estaba muy alto, un familiar sí logró pasar al otro lado pero no lo encontramos”, añadió.


—  “Mi papá y mi tío no han parado de buscarlo pero aún no sabemos nada de él”, dijo Jacqueline Araya, nieta de don Delio.

Falsa señal

La mañana del sábado un grupo de cruzrojistas encontró prendas y se pensó que eran del señor porque estaban cerca de donde él habría sido arrastrado por la corriente, pero terminó siendo una falsa alarma.

“En el momento nos pusimos muy mal, una camisa de cuadros nos puso en duda, pero cuando nos dijeron la talla de la bota que hallaron supimos que no era de él, pues era una bota talla 42 y mi abuelo usaba talla 40″, detalló Jacqueline.

Este lunes la Cruz Roja reanudó la búsqueda de don Delio con 15 rescatistas, seis vehículos y varios kayakistas, pero no lo encontraron.

Las autoridades informaron que se reunirían la tarde de este lunes para replantear la estrategia de búsqueda del agricultor.

Delio Araya, señor de 80 años que desapareció en Tucurrique tras ser arrastrado por el río Reventazón. Foto cortesía Jacqueline Araya.

Muy querido

Todo el pueblo de Tucurrique se ha unido al dolor de la familia Araya, pues don Delio era muy querido, con su humildad y trato amable se ganó el corazón de los vecinos.

“Mi abuelo era muy querido porque era muy charlatán, pasaba siempre buscando que usted se riera, que usted tuviera qué comer; aunque usted no quisiera, él le daba algo y le decía: ‘coma, coma’.

“Nosotros teníamos la esperanza de que algún albergue lo hubiera resguardado o que alguien lo hubiera ayudado, pero con el pasar de los días tristemente todas esas opciones se van descartando”, dijo Jacqueline.

La familia pide ayuda de quienes viven cerca del río Reventazón, les dice que estén muy atentos a la corriente por si ven alguna prenda u otra pista que ayude en la búsqueda.


—  El Instituto Meteorológico Nacional informó que el paso de la onda tropical #18 ocasionó fuertes aguaceros en el Pacífico Norte y lluvias de variable intensidad en el Valle Central, Zona Norte, así como en el Pacífico Central, motivo por el cual pide no bajar la guardia debido a que los suelos están muy saturados en estas zonas.