Silvia Coto.16 octubre
Eric trabaja en Teletica.com, le encanta su trabajo. Foto: Cortesía
Eric trabaja en Teletica.com, le encanta su trabajo. Foto: Cortesía

El periodista de Teletica.com Eric Corrales Sánchez puede rajar que es como un gato porque parece tener como siete vidas, o hasta más.

Este comunicador ha sufrido 9 accidentes en sus 33 años de vida. El más reciente fue el 28 de setiembre pasado, cuando el conductor de un carro se brincó un alto y lo chocó.

Por suerte salió ileso de ese bombazo, pero del que sufrió en el año 2007, que fue el más bravo de todos, no.

El accidente más reciente asustó a Eric porque iba con sus hijos y esposa. Foto cortesía.
El accidente más reciente asustó a Eric porque iba con sus hijos y esposa. Foto cortesía.

Corrales recibió 240 mil voltios el 11 de octubre de hace 12 años, cuando trabajaba en Cable Tica haciendo instalación.

Según relató, eran entre las 9 y 10 de la mañana cuando él y un compañero estaban en el Mall Internacional de Alajuela.

Por suerte el periodista no le ha dado ningún susto a su esposa. Foto: Cortesía
Por suerte el periodista no le ha dado ningún susto a su esposa. Foto: Cortesía

“Teníamos que hacer una instalación en el mall, el local no tenía unos ductos especiales que es por donde pasan los cables, entonces teníamos que tirar un cable al poste, yo me subí al techo y mi compañero al poste, yo tenía que tirarle el cable, él estaba a cuatro metros y yo más alto, a seis metros”, recordó.

Eric le tiraba el cable a su compañero pero él no lograba agarrarlo, en ese momento estaba lloviendo.

“Yo arrollé el cable y lo tiré, en ese momento no me doy cuenta de que yo estaba a la altura de los cables primarios, el cable que tiré empezó a hacer un corto circuito y tiraba chispas. Mi compañero estaba en el poste, él gritaba porque se estaba quemando con las chispas, yo lo que hice, según yo porque tenía guantes, fue que me devolví para agarrar el cable y zafarlo del poste, pero cuando agarré el cable la tensión eléctrica era tal que las manos se me durmieron como cuando a uno se le duerme una pierna, como un hormigueo, no las sentía, las manos me dejaron de funcionar, no las podía abrir, se me quedaron pegadas al cable”, dijo Corrales.

El periodista asegura que lo único que podía hacer era jalar el cable, reventarlo y salir corriendo y así lo hizo, pero en ese momento el cable y el transformador explotó y se vino la descarga de 240 mil voltios que pasó por el cable.

“La descarga me golpeó, me dijeron que fue un milagro, porque si me hubiera entrado al cuerpo me mata, más bien no me pasó nada, por la descarga yo caí de tres metros acostado sobre el techo inconsciente”, narró.

Corrales asegura que lo que lo despertó fueron las cachetadas que le estaba dando el bombero.

Los bomberos tuvieron que rescatar a Erick y trasladarlo de emergencia. Archivo LN
Los bomberos tuvieron que rescatar a Erick y trasladarlo de emergencia. Archivo LN

“Se me quemaron las muñecas, en los brazos el pelo se me quemó completo, me tuvieron que rescatar, me bajaron con cuerdas y en una canasta, me hicieron un electrocardiograma que salió alterado y me llevaron de urgencia al hospital San Rafael de Alajuela, ahí estuve dos días en la Unidad de Cuidados Intensivos.

"Yo padecía un soplo inocente en el corazón y por la alteración que me salía tuve que pasar varios meses en monitoreo, internado en el Albergue del INS (Ahora Hospital del Trauma) pero yo creo que más bien el bombazo me curó el soplo”, dijo Eric, quien ahora está casado y tiene dos hijos.

El sobreviviente cuando uno está en una cama con un montón de mangueras pegadas al cuerpo, aprecia más la vida, a los seres queridos, dan ganas de luchar y se vuelve más agradecido y más fuerte.

El comunicador disfruta con sus dos hijos de 7 y 2 años. Foto:Cortesía
El comunicador disfruta con sus dos hijos de 7 y 2 años. Foto:Cortesía
“Cuando uno pasa por un accidente se convierte en una persona diferente”, Eric Corrales, periodista
Le ha pasado de todo

La lista de bombazos de Eric es larga.

Con solo tres años un ladrillo le cayó en la cabeza, cuando construían la casa de sus padres, le quedó una cicatriz donde, a la fecha, ahí no le crece pelo.

“A los ocho años me tiré de una piscina pensando que tenía flotadores, empece a patalear hasta quedar inmóvil, nadie esperaba que me tirara, mi papá se tuvo que tirar y sacarme, me dieron rcp hasta que volví”, contó.

A los 10 años lo llevaron al balneario Ojo de Agua, en Belén, estaban vaciando el lago y había rótulos que decían ‘peligro, arenas movedizas’ y él le dijo a su hermana que cruzaran de un lado a otro, la tierra se los tragó hasta la cintura. Tuvo que rescatarlos un señor con un palo.

“Hasta la fecha siento la sensación de estarme hundiendo, es horrible”, dijo.

En el colegio se cayó del techo cuando reparaban unas goteras y se incrustó un vidrio que le dejó una cicatriz en la mano derecha.

A 18 años se cayó de espaldas de un carro y perdió el conocimiento, no ha logrado recordar nada de lo que hizo ese día.

El 31 de abril del 2016 estaba estacionado y dos carros chocaron y le dieron, el bombazo fue tan fuerte que la puerta de su carro lo presnó y los socorristas tuvieron que liberarlo.

Y cuando trabajó en Coopesa, estaba subido en un andamio, en el techo de un avión, jalando una manguera, no vio que faltaba una tabla y pasó directo, cayó en una ala, en esa ocasión se lastimó un codo y también lo tuvieron que rescatar.