Alejandra Portuguez Morales.14 septiembre

“La niña olvidada” es el libro que relata el asesinato de Josebeth Retana Rojas.

Ronald Moya Chacón es el autor y nos contó que el mayor reto para finalizar el texto fue obtener una entrevista con Alexánder Salamanca Segura, señalado durante la investigación del OIJ como el único sospechoso de la muerte de la menor; sin embargo nunca fue llevado a juicio.

Moya es un experimentado periodista y abogado, trabajó en Grupo Nación durante 25 años como reportero y editor de sucesos y judiciales.

El homicidio de la pequeña de 8 años ocurrió el 5 de setiembre del 2005, su cuerpo apareció el 11 de setiembre de ese mismo año dentro de un saco en la quebrada Lajas, en Ticari de Horquetas de Sarapiquí. La niña fue golpeada de manera salvaje y lanzada al río aún con vida.

El escritor se esforzó durante ocho meses para tener un acercamiento con Salamanca, quien nunca le quiso hablar a la prensa. Además, tampoco tuvo la oportunidad de ser indagado por la Fiscalía para dar su versión.

“Sin lugar a dudas, hablar con Alexánder Salamanca fue el mayor desafío que tuve durante la escritura del libro, el primer acercamiento fue por medio de mensajes de WhatsApp y por audios que le dejaba cuando lo llamaba, algunas veces no me respondía y cuando lo hizo fue con la negativa de ser entrevistado. Me acerqué a sus familiares, amigos, pero la respuesta era la misma, que no iba a hablar del tema”.

Ronald Moya Chacón, es el autor de:
Ronald Moya Chacón, es el autor de: "La niña olvidada" que refleja el caso de Josebeth Retana Rojas, asesinada en Ticari de Sarapiquí. Foto: Cortesía de Ronald Moya para LT

Aun sin esa entrevista, Moya comenzó con su redacción luego de regresar al sitio del suceso, entrevistar a la familia de la menor y a los investigadores, además de internarse en el Archivo Judicial, donde estaba el expediente de este homicidio, lleno de polvo y en el olvido desde el 2007.

El autor le siguió insistiendo a Salamanca y justo cuando había perdido la esperanza de que el libro tuviera el balance planeado, el hombre le aceptó tener una reunión.

Ambos se vieron en una cafetería de Puerto Viejo de Sarapiquí; Salamanca rompió el silencio y lo que le dijo aparece en el último capítulo del texto.

“'La niña olvidada’ la escribí en las madrugadas de 4 a 7 de la mañana, preferí esas horas para concentrarme”, Ronald Moya, autor.
“Es de pocas palabras”

Lo primero que le dijo Salamanca al escritor es que no le gustaba hablar sobre el tema de Josebeth porque cada vez que sale en los medios de comunicación pierde el trabajo.

“Me dijo, ‘le digo de una vez que no maté a Josebeth, cuando el caso de ella sale en la prensa y se menciona mi nombre, la gente cree que yo la maté, me tratan muy mal’", recordó el escritor.

Salamanca no se dejó fotografiar, actualmente tiene 45 años, cuando ocurrieron los hechos tenía 30. Él se dedica a la construcción y a cultivar palmito de pejibaye.

“Es una persona de pocas palabras, es de mediana estatura, delgado, pelo lacio, ojos negros, con bigote, de caminar lento, tiene brazos largos, de piel oscura, se ve que es constructor o agricultor como lo afirma. Es un trabajador, no es ningún vagabundo.

“Le hice varias preguntas y da su versión que prácticamente lo transcribo en el libro, algunas respuestas son muy débiles, él queda debiendo en algunas respuestas porque es contradictorio con su misma versión, en algunas partes se enreda o no tiene respuesta”, mencionó el autor.

Moya recordó que tanto Salamanca como él grabaron la entrevista.

“La reunión fue de casi una hora, quedé satisfecho con la entrevista y no nos volvimos a ver desde febrero anterior.

Ronald Moya le agradeció a su esposa, hijos y nietos que lo acompañan en la fotografía. Foto: Cortesía de Ronald Moya para LT
Ronald Moya le agradeció a su esposa, hijos y nietos que lo acompañan en la fotografía. Foto: Cortesía de Ronald Moya para LT

"Mi propósito era plantearle a él lo que decía el OIJ y él responde, obviamente niega los cargos, yo le pregunté: ‘sí usted no mató a Josebeth, ¿quién la mató, qué sabe usted?’ y me dijo, ‘¡ojalá lo supiera, yo no fui!’”, expresó el escritor.

Salamanca sí aceptó que tuvo una cercanía con la familia de la niña, pero negó que se diera un abuso sexual contra la niña y su muerte.

Reflexión del autor: El caso me marcó porque todo parecía indicar que se iba a resolver, el OIJ decía en conferencias de prensa que lo tenía casi resuelto, pero de repente no salió y esto me intrigó. ¿Cómo un caso tan grave con los años quedó olvidado? Esa espina me lleva a explicarle al país qué fue lo que realmente pasó, este caso se archivó y no había razones para hacerlo porque el OIJ tenía pruebas, pero a la Fiscalía nunca le importó el caso. No digo que Salamanca sea el responsable, lo que trato de explicar es que había suficiente prueba para elevar esta muerte a juicio, pero no fue así.

El libro tiene 15 capítulos, salió a la venta este mes y se encuentra en las principales librerías del país, vale ¢7.000.