Rocío Sandí.8 abril

La creatividad no tiene límites, ni para el bien ni para el mal, así lo confirman las autoridades de Justicia cada vez que se sorprenden al encontrar drogas en lugares inimaginados.

Según el último reporte de la Policía Penitenciaria, recientemente han encontrado sustancias ilícitas como pasta de crack escondida en leche en polvo o marihuana metida en papel aluminio dentro de pan y pollo, también camuflada en una ensalada de caracolitos y hasta en tapas de refrescos. Claro, siempre bien empacadas en bolsitas y hasta tapadas con cinta adhesiva para que no se noten.

Los oficiales decomisaron un cargador escondido dentro de un radio. Foto: Justicia.
Los oficiales decomisaron un cargador escondido dentro de un radio. Foto: Justicia.

“Tenemos tres semanas sin visitas, por lo que el grueso de personas que se atienden son a las que llegan a dejar las encomiendas, comida y objetos permitidos. Pero dentro de estos platillos, algunos se las ingenian para acompañarlos con las drogas que tienen interés en ingresar al centro”, explicó Nils Ching, subdirector de la Policía Penitenciaria.

La medida de la suspensión de las visitas se debe a recomendaciones del Ministerio de Salud para prevenir que el coronavirus ingrese a los centros penitenciarios.

Por eso el personal de seguridad de las prisiones ha tenido que redoblar esfuerzos para revisar el montón de encomiendas que les están llegando y atajar los goles que les quieren meter.

Pero los mañosos no solo meten drogas en la comida, un día de estos también encontraron sustancias ilícitas bien acomodadas en las suelas de unos zapatos que le llevaron a un reo.

Otro caso reciente es el de un sujeto que llegó el sábado pasado a la cárcel de Pérez Zeledón y tiró desde afuera un paquete con droga, por dicha la Fuerza Pública detuvo al hombre.

Los oficiales están atentos para atajar los goles que les quieren meter

Lo que sí comparten todas las personas que son detectadas llevando la mercancía ilegal a las prisiones, es que van a dar a la Fiscalía para ser procesadas, por lo que el favor les saldrá bien caro ya que las penas van de los 8 años en adelante.

Radio con sorpresa

Además de las drogas, los vivazos también tratan de meter artículos que, aunque no representan un delito, sí están prohibidos.

Por ejemplo, en el CAI Carlos Luis Fallas, en Pococí, los oficiales decomisaron un cargador de celular que iba escondido en un radio, el cual formaba parte de una encomienda para un privado de libertad.

En la Unidad de Atención Integral Reinaldo Villalobos, en San Rafael de Alajuela, se encontró una máquina tatuadora de fabricación casera dentro de una artesanía, también dejada como encomienda.

Al mismo tiempo, las autoridades penitenciarias siguen poniéndole bonito a las revisiones periódicas de los módulos carcelarios, ya que muchos de los reos no dejan de fabricar armas punzocortantes y cuando se arman pleitos entre ellos representan un peligro mortal.

Los oficiales penitenciarios también andan detrás de los celulares y las armas que hacen los reos. Foto: Justicia
Los oficiales penitenciarios también andan detrás de los celulares y las armas que hacen los reos. Foto: Justicia