Rocío Sandí.9 junio

Los vecinos de El Carmen de Naranjo, en Alajuela, se cansaron de ver a cuatro personas vender drogas en su pueblo sin mayores problemas por lo que decidieron cantarlos con la policía.

Los agentes del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) recibieron varias alertas el mes pasado, por lo que identificaron a tres hombres y a una mujer como los responsables del negocio ilegal, por lo que este martes 9 de junio les cayeron, gracias a cinco allanamientos; cuatro se llevaron a cabo en El Alto Himalaya, en El Carmen de Naranjo y el otro en San Vicente de Grecia.

Los agentes hicieron cinco allanamientos, cuatro en Naranjo y uno en Grecia. Foto: OIJ.
Los agentes hicieron cinco allanamientos, cuatro en Naranjo y uno en Grecia. Foto: OIJ.

Los detenidos son tres sujetos de apellidos García Ramírez, de 18 años, Vargas González, también de 18 años y García Umaña de 26 (líder del grupo), así como una mujer apellidada Araya Castro, de 26 años. El operativo fue realizado por el OIJ de San Ramón.

Al parecer, ellos usaban una casa, localizada en el El Alto Himalaya, para vender las sustancias ilegales y también en plena calle.

Wálter Espinoza, director del OIJ, informó que el lugar donde operaban los supuestos vendedores de drogas es muy rural y ya se estaba registrando un incremento de varios delitos, lo que tenía muy preocupados a los lugareños.

Los agentes revisaron las casas de los sospechosos y les decomisaron crack, marihuana y cocaína, además de teléfonos celulares y más de 500 mil colones en efectivo, que se presume son producto de la venta de droga.

Los agentes del SERT participaron en el operativo. Foto: OIJ.
Los agentes del SERT participaron en el operativo. Foto: OIJ.
Detenidos en Cervantes

La Fiscalía informó que este martes también allanaron tres casas en El Quijongo de Cervantes de Alvarado, Cartago y detuvieron a tres personas sospechosas de vender drogas.

Los sospechosos son dos hombres de apellidos Sánchez Sandoval y Brenes Carpio, y una mujer apellidada Jiménez Cascante.

Informes confidenciales alertaron a las autoridades de que estas personas, en apariencia, estaban vendiendo marihuana y crack en sus casas y en la calle.